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Lo Frágil: Capítulo Cero

Hoy os presentamos un relato de Álvaro Aparicio ambientado en su primera novel, Lo Frágil. Para que podáis ir abriendo boca. ¡Disfrutadlo!


Ineptitud social virtualmente metabolizada

por Álvaro Aparicio

El mago lanzaba misiles arcanos como el que reparte cartas en una timba. Movía las manos por inercia, con andar desganado, seleccionando sus blancos bajo una arbitraria proximidad. La Ciudad Muerta, torres siniestras y fachadas ruinosas, se alzaba a su alrededor como un confortable estereotipo cosmogónico inevitable en cualquier cita donde lo fantástico se dé la mano con los conceptos creativos de una fábrica de cajas. En interés decreciente podían situarse luego las Alcantarillas y el Sótano de las Ratas.

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Vértigo: Estoy hasta las narices de esto, ¿eh?

Su compañero, el guardabosque, bajó el arco, pero lo levantó rápidamente cuando avistó a un orco en taparrabos manifestando su habitual interpretación de la estrategia al atacar de frente con las manos desnudas. Efectuado el disparo con procedimental satisfacción, volvió a bajarlo para dirigirse a su compañero.

Jázaro: Creía que este nivel de sinsentido bastaba para mantener a raya tus impulsos autodestructivos.

El mago dejó de lanzar misiles. La pérdida de calor produjo un siseo proveniente de sus manos, que recuperaron su tonalidad natural. Bajó la cabeza, hundiendo su rostro en la sombra de la capucha.

Vértigo: Creo que estoy sufriendo un episodio metamórfico intrapersonal.

El guardabosque, oliéndose el percal y haciéndose el indiferente, se acuclilló para despojar a un orco gigantesco con la espalda erizada de flechas. Lo que extrajo no parecía de importancia.

Vértigo: Me siento hueco, tío. Tengo una carencia abrumadora de sensaciones reales.

Jázaro: Eso podría resumirse  en salir más de tu cuarto y en ducharte para que la gente se anime a entrar en él.

El mago cayó de rodillas con las manos abiertas sobre los adoquines de la calle.

Vértigo: ¿Qué propósito tiene este holocausto orco? ¡Nada tiene sentido!

Jázaro: Y cómo vas a enterarte de nada si nunca lees de qué van las misiones.

Vértigo: Pero que somos monstruos, ¿no lo ves? Hemos venido a acribillar simulaciones de vida con el único fin de recibir unas monedas de oro. ¿En qué nos convierte eso? ¡Imagínate que los orcos fueran reales! ¡Imagínate que en vez de orcos fueran jubilados!

Instantes después sonó el teléfono en casa del mago.

–¿Hola?

–¿Se puede saber qué pasa contigo? –le preguntó el guardabosque al otro lado de la línea–. Levántate, atrofia humana, que no me quiero acostar a las tres de la madrugada. Mañana tengo exámenes.

–No –respondió el otro, cortando de golpe.

Vértigo: Las cosas que ocurren aquí se quedan aquí. No vuelvas a tirar abajo la cuarta pared.

Una viejecilla se asomó por el hueco de la puerta de la habitación del mago.

–¿Quién ha llamado? –preguntó.

–Jesucristo, ¿te lo presento?

–Descuida –suspiró, marchándose pasillo abajo con un arrastrar de pantuflas.

Jázaro: De todo lo que tengo y por todo lo que haces, eres lo más parecido a un hijo tonto. Si te pones en plan misterioso, piro al sobre.

El mago se dejó caer al suelo, desmadejado. Estiró una mano para lanzar un misil arcano a un orco errático que entraba en su campo de visión.

Vértigo: Agonizo aquí y en mi cuarto. Mago triste y en el paro. Si añado tu frialdad a mi soltería, no sé lo que duraré en esta realidad que me quiere tan poquito.

El guardabosque se acuclilló a su lado con aire compasivo.

Jázaro: Es la crisis de los treinta, tío. Pasará pronto.

Vértigo: ¿Sabes lo chungo que es despertarte y pensar que todo lo que te hacía feliz se ha reducido a una pantalla? Yo antes no era así.

Jázaro: Tú siempre fuiste así.

El mago alzó una mano como queriendo tocar el cielo.

Vértigo: Yo era un crío vital. Escuchaba Manowar hasta para ir al váter. Mi vida era música y potencia. Tenía la mente llena de chicha épica; formaba parte de mi sistema nervioso. Hasta cuando cogía la taza para hacerme un colacao me dejaba llevar por los ritmos guerreros. Y cuando leía tumbado en la cama… Joder, tío, La Espada de Joram. Cuántos recuerdos. Qué Crimen y Castigo ni qué hostias. La Espada de Joram lo peta, Jázaro.

Jázaro: Sí, tío, La Espada de Joram. Que le den a Dostoievski.

Vértigo: ¿Puede haber una década con menos identidad que ésta? Basura de nuevo milenio. Antes bajabas a la calle ¡y hala!, todo lleno de cibercafés. La muchachada a viciar. Debates en plan: templario contra samurái; y de rebote te coscabas que el acero japonés era una birria y que en Europa habían artes marciales y esas cosas… Molaba. Te fumabas unos canutillos con la peña y luego a competir con los ratones a ver quién era el verdadero lomo plateado del lugar. Otro mundo… Y mírame ahora, hablando con gente que está en el quinto pino para rellenar mis vacíos sociales.

Jázaro: Vivo en la finca de al lado, tío. Compartimos patio de luces.

Vértigo: Tú no cuentas… Hablo de otra cosa, de nuevas experiencias. Todo ha cambiado; yo también. Hasta este juego ha cambiado. Soy tan poderoso que no siento ninguna satisfacción en aliviar tensiones con estos orcos retrasados. ¿Arrasar por arrasar? ¡Estoy tan necesitado de un guión que me creo mis propias historias!

Jázaro: Eres poderoso porque estás enfermo. Se supone que el juego merma tus facultades sociales, pero al no tenerlas en absoluto es normal que seas el puto amo.

Vértigo: Es un círculo vicioso, tío. Un vicio reduccionista. Todo ha cambiado… ¿Dónde estoy ahora?

El guardabosque se puso de pie, derrotado por el ánimo sombrío de su compañero.

Jázaro: No todo ha cambiado, realmente.

Vértigo: ¿A qué te refieres?

Jázaro: Bueno, sigues siendo virgen, por ejemplo.

–¿Ha vuelto a sonar el teléfono? –interrogó de sopetón la viejecilla desde el umbral del cuarto–. Tengo el volumen del audífono tan alto que cuando me escucho los pensamientos parece que me esté gritando.

–Que te pires, abuela.

–Me tiene loquísima este audífono –comentó, absorta en los sonidos ambientales–. Por cierto, encontré un bocadillo en uno de tus abrigos. ¿Lo tiro o te lo vas a comer?

–Estamos en verano, abuela. Úsalo para nivelar la lavadora.

Jázaro: Quizá debas contemplar lo de las redes sociales. A lo mejor ligabas… Sólo tendrías que evitar subir fotos de tu cara.

El mago se levantó espolsándose el polvo de las mangas. Ambos reanudaron la marcha.

Vértigo: Creo que antes de realizar el sacrificio de zambullirme en ese océano de mediocridad, deberías plantearte cuáles son tus obligaciones como amigo.

Jázaro: No voy a prestarte a mi novia, tío. Ya te dije que le das asco.

Vértigo: Eso se soluciona con un poco de desodorante.

Jázaro: Sabes que no. Además, yo no meto nada donde tú hayas metido antes.

Una plétora de misiles arcanos alcanzó la cara del contemplativo capitán ogro al final de la calle. Impactaron como una sucesión de bofetadas.

Vértigo: ¿Crees que alguna vez podré revertir mi situación?

Se hizo un profundo silencio de reflexión.

Jázaro: ¿Recuerdas cuando me admitiste que eras ese tipo de persona que antes de cascársela se pregunta si lo estarán observando los espíritus de sus parientes muertos? Ese día perdí toda la fe en ti.

Dicho lo cual, una flecha surcó el aire hasta romperse contra la armadura monumental del capitán ogro. Aquel acorazado viviente, con una frente de medio milímetro y expresión cerril del que por su casa nunca ha pasado la diligencia, se preparó para cargar adelantando el hombro derecho. Medía dos pisos de alto y hacía falta una fórmula de extensión abundante para cuantificar la magnitud de su mala hostia.

Vértigo: Creo que me voy a apuntar a audiovisuales.

Jázaro: ¿Te centras ya, pesado de los huevos?


PortadaLoFragilwebSi te ha gustado y quieres más, aquí lo tienes.

Y no olvides dejar un comentario si alguna vez te has visto en semejante situación, jugando de rol online hasta altas horas de la noche.

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Un día para cada escritor

Por Mariela González (@Scullywen)

Gracias a las redes sociales nos enteramos de que hay Días Internacionales de prácticamente cualquier cosa. Y en el mundo de la literatura no iba a ser menos, especialmente cuando hablamos del fantástico; si por algo se caracteriza este género es por ser capaz de crear sentimientos de pertenencia comunes que sobrepasan fronteras, mundos incontables que se insertan dentro del nuestro. Cientos de personas diferentes comparten una misma afición, un mismo cariño por los personajes y las realidades surgidas de una imaginación ajena. Qué menos que homenajear a los artífices de muchas de ellas.

Esto no es una lista exhaustiva, claro está, pero os presentamos algunas fechas importantes que como amantes del género no podemos dejar de anotar en el calendario:

  • Hay que comenzar por nuestro inmortal profesor de Oxford, cómo no. Son muchos los días elegidos para conmemorar a Tolkien (su cumpleaños o el de Frodo y Bilbo, por ejemplo, en enero y septiembre respectivamente), pero ha empezado a cobrar fuerza a nivel internacional, impulsado por las correspondientes Sociedades Tolkien a lo largo del mundo, el 25 de marzo, fecha de la caída de Sauron en El Señor de los Anillos. En honor a este acontecimiento se ha creado el Tolkien Reading Day, o Día de Leer a Tolkien. Se trata de un evento con una trayectoria relativamente corta: su origen se sitúa en 2003, y fue instaurado por la Tolkien Society después de que el periodista Sean Kirst preguntase a alguno de sus miembros si no existía ningún día oficial dedicado al autor. Desde luego, no se puede escoger una efeméride más adecuada.
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http://middleearthnews.com/
  • Algunas semanas más tarde, el 8 de abril, nos encontramos con un homenaje a otro delos autores británicos que han marcado de manera significativa el género fantástico: Terry Pratchett, el genio de los sombreros de ala ancha, dueño de una afiladísima mente capaz de convertir un mundo a lomos de una tortuga voladora en un crisol de referentes y parodias de nuestra realidad.  El International Authors Forum (IAF) ha sido el responsable de instaurar el Día Internacional de Terry Pratchett este año; además de fomentar el uso del hashtag #intSirTPday a través de Twitter, colaboró con la Feria del Libro de Londres en una divertida encuesta: votar al mejor personaje creado por Pratchett entre diez candidatos. El propio Sir Terry dejó en la página de la IAF su lista. ¿Tenéis curiosidad por saber quién es su personaje favorito? Una pista: no es Rincewind.
  • No podía faltarnos en esta recopilación el Día de la Toalla. Seguimos sin salir de las Islas Británicas, y es que se trata de un homenaje a Douglas Adams, autor de La guía del autoestopista galáctico y tantas otras obras situadas en el mismo universo ficticio. Se celebra el 25 de mayo y consiste nada más y nada menos que en lo que su nombre indica: llevar una toalla, con orgullo, sin vergüenza alguna, en cualquier situación de nuestra vida cotidiana que se nos ocurra. ¿Y por qué habríamos de avergonzarnos? La toalla, lo sabemos bien quienes hemos leído al inmortal Adams, es uno de los complementos más útiles que puede llevar consigo un buen autoestopista…
Towel-day
http://lemonly.com/

El Día de la Toalla comenzó dos semanas después de la muerta del autor, en 2001, y es una de las celebraciones más originales y divertidas  que nos podemos encontrar. En su página web oficial tenemos una recopilación de algunos de los eventos que ya están previstos en diferentes países del mundo, todos ellos con la toalla como común denominador; y por supuesto podremos compartir nuestras fotos y pensamientos en Twitter y Facebook con el hashtag #towelday.

  • George R.R. Martin, amado por tantos, azote de la familia Stark, tiene su propio día desde hace muy poco. Ni corto ni perezoso, el ayuntamiento de Santa Fe, México, su lugar de residencia desde 1966, decidió este mismo año adoptarlo como hijo de pleno derecho y convertir el 29 de marzo en su fecha oficial.  Probablemente, el próximo año ya tendremos numerosas reuniones y celebraciones en torno a su figura. Aquí tenéis el vídeo del momento en que se hizo oficial el día, con Trono de Hierro incluido, como estaba mandado.

En el fondo, sabemos que hay muchísimos autores que merecen tener su propio día. Muchos se nos quedan en el tintero y otros tantos nombres acuden rápidamente a nuestra memoria; autores consagrados, ocultos, amateurs que guardan con celo sus manuscritos en un cajón o recién llegados que se abren camino a machetazos, con esfuerzo y ánimo incansable…  A todos ellos sin excepción podéis felicitarles cuando llegue el 23 de junio. Una fecha que desde 2009, y gracias a la propuesta de la escritora estadounidense Sharon Lee, se ha convertido oficialmente en el Día de los Escritores de Fantasía y Ciencia Ficción. La efeméride recuerda que fue la fecha en la que Cyrano de Bergerac realizó su primer vuelo a la luna. Una metáfora sin duda hermosa para rendir homenaje a los autores que nos transportan a otros mundos, en un vuelo impulsado tan sólo por el motor de las páginas y las letras. Os recomendamos seguir su grupo de Facebook para estar al tanto de posibles eventos con motivo del día, conforme éste se aproxime.

¿Tenéis ya el calendario lleno? ¿Conocéis algún otro día que debamos anotar?

George RR Martin Day Proclamation in Santa Fe