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Entrevista a Mariela González

Mariela González, entrevista. Heredero del Invierno

Hasta ahora, con cada publicación que hemos hecho en Carlinga, nuestra compañera Mariela González (@Scullywen) realizaba una entrevista al autor de la obra. Sin embargo, en este caso, le hemos cedido el testigo a José Luis Carrasco, autor de Alfas y Omegas. Que también ha realizado nuestra reseña especial sobre la obra: Heredero del Invierno, la épica de la revelación.

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Heredero del Invierno, la épica de la revelación

libro electrónico Heredero del Invierno, de Mariela González

Heredero del Invierno, Mariela González

Acabo de terminar Heredero del invierno, aún tengo el libro abierto, y creo que he salido de él como quien sale de un reencuentro con viejos amigos. Cada libro tiene su voz, su mensaje. Unos te educan, otros te movilizan. Con unos puedes jugar (hola, Perec), con otros solo indignarte (perdona, Thomas Bernhard, no volveré a leerte). Heredero del invierno está hecho de otro material. Si lo lees en tu juventud, te enamorarás de él. Si lo haces de mayor, recordarás por qué te cautivaron este tipo de novelas. En cierta manera, recuperarás el tiempo perdido.

En esta pequeña gran odisea acompañamos a Llyra, ladrona de poca monta, pero de gran corazón, en plena crisis existencial, a través de cuyos ojos contemplamos el viaje iniciático del otro protagonista -un tipo de modales hoscos y origen difuso, apodado, con mucho acierto, La Sombra- desde los centros urbanos a lo profundo de la naturaleza, y de ahí a la zona cero de su identidad. Una pareja reunida casi por azar y que logra una química chispeante mientras se ven envueltos en un atractivo (y peligroso) crisol telúrico, donde se jugarán mucho más que sus propias vidas.

Lo sorprendente de la obra de Mariela González es que consigue muchas cosas en muy poco espacio. Heredero del invierno es una historia increíblemente compacta: un universo entero, el del mundo de Ran, pincelado en trescientas páginas.

Heredero del Invierno, Mariela González
Heredero del Invierno, Mariela González.

Su trama y su trasfondo se entrelazan sin dar un respiro, pero también sin sensación de prisa. Mariela nos deleita con los detalles de las razas de animales o árboles que pueblan un bosque o el sabor de una infusión, mientras uno se pregunta cómo consigue hilarlo todo sin apenas flashbacks ni recursos abigarrados.

En efecto, nuestra autora busca (y encuentra) la revelación en las sensaciones, con un sentido de la contemplación casi zen: el murmullo de las hojas de los árboles con el viento, el calor de una manta o la manera en que un caballo come la hierba. Mientras que los personajes de Tolkien y George RR Martin jamás pillan un resfriado o sienten agujetas en las piernas, aquí las experiencias del día a día de nuestros héroes encuentran su justo acomodo. El contraste de lo cotidiano y la épica produce un efecto creíble y curiosamente familiar.

El arco de los personajes participa de esa revelación. En Heredero del invierno, las relaciones con la naturaleza son tan importantes como las de los hombres entre sí, incluso diríamos que complementarias. El elogio de la redención y la fraternidad que es este libro parece requerir el concurso de todas las razas y ecosistemas para su funcionamiento interno, igual que Sir Gawain necesitaba de la luz del sol para obtener sus fuerzas.

Pero Mariela González es una buena narradora y no ha dejado esos elementos a la vista. Se encuentran escondidos, como todo buen tesoro, bajo una red de intrigas y persecuciones, de encuentros y desencuentros, de misterios y de magia, de combates y emociones fuertes. Y sorteándolos como mejor pueden, una ladrona y un hombre-sombra tratando de sobrevivir y de conocerse a sí mismos.

[box type=”download” style=”rounded”]Capítulo de muestra de Heredero del invierno.[/box]

Mariela González, escritora de Carlinga Ediciones
Mariela González, @Scullywen.
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El Ministerio del Tiempo, nuevos aires en la ficción española

España ha sido cuna de grandes odas a la fantasía. Nada que sorprenda en un país que en su día fue capaz de recibir sobrenombres tan hermosos como el de “el imperio donde no se pone el sol”. El realismo, que no la realidad, terminó por ganarle la mano al género fantástico en la producción artística, al menos de cara a la galería. La inyección de pesimismo y derrotismo recibida un siglo tras otro tiñó el espíritu del artista de amargura, y relegó a un segundo plano todo lo que pudiera identificarse con escapismo vacuo. El consabido argumento, tantas veces erróneo, que se limita a mirar el colorido de la alfombra en vez de levantarla; que obvia las capas, los referentes y el valor crítico de ese distanciamiento al que Brecht convertiría en un recurso literario con entidad propia.

El género fantástico en España ha recorrido un camino difícil pero se ha mantenido tenaz, evolucionando en su nicho y liberándose poco a poco de prejuicios internos. Los seudónimos anglosajones que muchos autores tuvieron que asumir como una “máscara” de calidad son ya cosa del pasado; ahora, los nombres patrios se enarbolan con orgullo. Y lo más interesante, claro, es que haya creadores que se muevan entre “fronteras”, mostrando que el fantástico, en el fondo, no es cosa de normas o etiquetas sino de perspectivas. En esta idea podemos encontrar claramente una de las motivaciones de los hermanos Olivares, Pablo y Javier, guionistas, a la hora de imaginar El Ministerio del Tiempo, serie que emite TVE los lunes a las 22:00. Ambos venían de crear ficciones de época con notable éxito, ¿por qué no atreverse, se dijeron, con una historia que fuera de todas las épocas?

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Una frase que sintetiza de manera acertada y preciosa el concepto del viaje en el tiempo. Un subgénero moldeable, quizás el que más dentro del fantástico, que funciona perfectamente (si cae en las manos adecuadas) tanto desde la complejidad que nos retuerce la mente como desde la sencillez y el sentido de la maravilla. Este último ha sido el enfoque escogido en El Ministerio del Tiempo, con un criterio impecable teniendo en cuenta las características de la cadena en que se emite. Prueba de ello es que no sólo los consumidores ávidos de ciencia ficción han recibido con entusiasmo el estreno de la serie sino también el público más casual, que ha demostrado mayor interés que recelo ante una historia de estilo tan poco frecuente en nuestra ficción.

El sentido de la maravilla es la clave. El Ministerio del Tiempo es una institución del gobierno que vela por mantener la estabilidad en nuestra línea temporal, por preservar la historia tal como la conocemos. Para ello se vale de una red de puertas que conectan con puntos del pasado, en los que se sitúan funcionarios que sirven de enlace con las llamadas Patrullas del Tiempo. No nos importa especialmente cómo funcionan estas puertas más allá de la explicación somera que recibe uno de los protagonistas, Julián, en el primer capítulo (seguro que más de uno tiene un déja vu de su primer día de trabajo). No hace falta, como tampoco eran relevantes para la dinámica de la serie los entresijos cuánticos en A través del tiempo (Quantum Leap en el original). Los hermanos Olivares no la citan como referente directo, pero la conexión es bastante notoria: en ambas series lo fundamental es mantener la historia tal como la conocemos, aunque en el caso de A través del tiempo el doctor Samuel Beckett buscaba, además de la innovación tecnológica, el altruismo. En el Ministerio, quien mueve los hilos es un enlace del gobierno, así que éste es quien decide las misiones en las que se embarcan las patrullas. Es decir, cuál será en última instancia, el currículum histórico oficial de nuestro país mediante la intervención o no en esos bugs temporales. Nos suena de algo, ¿verdad? Se trata de un tratamiento metadiscursivo que cimenta la narrativa de la serie, bebiendo de una paradoja sutil (¿estamos asistiendo a la reescritura de nuestra historia… o a la escritura?); muy interesante para nosotros, sí, pero con ciertos problemas morales añadidos para los protagonistas.

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Julian, Amelia y Alonso de Entrerríos.

Y es que ser parte de una Patrulla del Tiempo no parece cosa sencilla. Los protagonistas (Julián, un enfermero del siglo XXI, Amelia, una de las primeras mujeres universitarias del XIX, y Alonso, un soldado de los Tercios del siglo XVI) pronto se darán cuenta de que el remordimiento será más poderoso que el sentimiento heroico durante sus misiones. No es un trabajo que pueda realizarse desde el desapego y la distancia: los condicionantes emocionales y los propios lazos personales se interpondrán, directa o indirectamente. La paradoja, así, se revela en una doble vertiente, como parte del contexto y como ironía amarga subyacente en cada momento. ¿Para quién se preserva esa historia? ¿Hasta qué punto es posible la objetividad, el moverse entre cuadros blancos y negros, en un trabajo así? Elementos de ese realismo enquistado en nuestra tradición que se filtran también en la producción fantástica, demostrando, como decíamos al principio, que las barreras entre géneros son son convenciones sin sentido.

Por el momento hemos visto capítulos autoconclusivos, divertidas historias en las que personajes fundamentales de nuestro acervo cultural cobran vida; dejan de ser nombres en un libro para convertirse en personas reales, con sus claros y sombras. Es de suponer que a lo largo de la temporada, de momento de ocho capítulos, veremos el desarrollo de algunas tramas de fondo que se han insinuado hasta ahora, y que se nos planteará lo que puede dar de sí esa cara oculta del Ministerio y su sistema. Algunos funcionarios puede que tengan sus propias motivaciones para hacer uso de las puertas… y posiblemente nos encontremos a los némesis de nuestros protagonistas, como Sam Beckett tenía a su evil leaper.

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Javier Olivares.

Para concluir, os dejamos con un invitado de excepción: hemos tenido el placer de charlar con Javier Olivares, quien nos ha desarrollado algunas de las claves de la serie, e incluso pequeñas pinceladas de lo que está por venir. ¡Muchísimas gracias de nuevo, Javier!

Javier Olivares: El público está abierto a cualquier tratamiento mientras esté bien hecho y exponga emociones que pueda sentir como propias.

En diferentes entrevistas te hemos escuchado  hablar de los referentes de la serie en cine y televisión: las más evidentes, El túnel del tiempo y Torchwood. Pero, ya en el terreno literario, ¿cuáles han sido las influencias principales? Además de Las puertas de Anubis, cuya lectura citas como punto clave para que Pablo y tú comenzarais a idear El Ministerio del Tiempo, ¿qué otras obras os ayudaron a configurar la idea o las bases del entorno?

Wells siempre está presente. Como Asimov (El fin de la eternidad). A mí, en particular, siempre me ha llamado la atención  En algún lugar del tiempo (Richard Matheson) -de la que se hizo una buena película, por cierto-, Un yanqui en la corte del Rey Arturo (de Twain), los juegos realidad-fantasía de Philip K. Dick, Stephen King y su 22/11/63… Pero Las puertas de Anubis para mí destaca por encima de todas, junto a Un soldado español de veinte siglos de Gómez de Arteche.

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Y con respecto a los autores y la iconografía fantástica española, ¿veremos más referencias y guiños, como la inmensa escalera que remite a La torre de los siete jorobados? Es casi obligado preguntarte por El Anacronópete, de Enrique Gaspar. Personalmente eché en falta alguna mención en el primer capítulo. ¿Lo veremos homenajeado de algún modo?

De momento, no. Lo conocíamos, pero no hay ninguna referencia. La verdad es que creo que hay suficientes. Más paralizarían la frescura del guión. Y hay que pensar que las referencias esenciales son las que puedan tener los personajes protagonistas. Amelia es la más culta, pero muchas de estas obras no son plenamente (o nada) conocidas en su época. Y Julián es un tipo de Carabanchel, cuyas referencias son más populares (Terminator, Indiana Jones, Atrapado en el tiempo…) y más relacionadas con el cine, la música o la televisión. Y los que hablan son ellos, por mucho que nosotros escribamos sus diálogos.

Si pudieras elegir a algún escritor del fantástico, o algunos, para que escribieran un capítulo de El Ministerio del Tiempo, ¿cuáles serían los nombres?

Tim Powers y Stephen King.

Me parece toda una lección que tú mismo hayas calificado a El Ministerio del Tiempo más como “una historia fantástica” que como ciencia ficción. Sin embargo, yo casi me atrevería a considerarla “retrofuturista”, teniendo en cuenta que la tecnología avanzada que llevan los funcionarios al pasado sirve para alterarlo en mayor o menor medida (aunque sea de forma oculta). Sin caer en etiquetas, en todo caso, ¿te gustaría explorar otras parcelas del género fantástico en la serie en un futuro? Steampunk, ciencia ficción un tanto más hard, universos paralelos… ¿Crees que el público sería receptivo a esta clase de tratamientos, que tanto escasean en nuestra ficción?

Hay ciertos elementos steampunk (como el propio logo del Ministerio). la ciencia ficción hard es lo contrario de El Ministerio del Tiempo. Nada que ver con ella.  Creo que el público está abierto a cualquier tratamiento mientras esté bien hecho y exponga emociones que pueda sentir como propias. Hay un término british (“telefantasy”) que creo que se ciñe muy bien a lo que hacemos.

En otra entrevista, mencionas que a la hora de plantear la estructura narrativa de la serie vuestro modelo fue la BBC, así como el estilo imperante en el norte de Europa (citando la fantástica Bröen). Me parece realmente interesante esta perspectiva, sobre todo teniendo en cuenta que los estándares de calidad, para mucha gente, se reducen a la HBO y poco más. ¿Crees que se ha configurado ya una corriente narrativa propia en la ficción audiovisual europea? ¿Cuáles serían, a tu juicio, sus características?

Creo que la buena ficción europea compite sin problemas (y a veces es superior) con cualquier otra, sobre todo la americana.  Series como Bröen, Folbrydelsen, En Pilgrims Död, Les revenants, Engranages, Line of Duty, Happy Valley (y muchas que podría citar) no tienen nada que envidiar a nadie. Hay un ejemplo claro en series bélicas. Salvando la excepcional Bang of Brothers, series como Occupation o Warriors le dan mil vueltas a Generation Killer, por ejemplo.

Aparte de la calidad de sus propuestas, hay algo de conexión con lo real, con lo social, con explicar cómo es el mundo que vivimos que me llama especialmente la atención. No tiene miedo a mostrar la realidad, que se convierte en una capa narrativa paralela al género que traten.

Y, teniendo en cuenta nuestra historia y nuestra tradición, ¿qué crees que podría (o debería) aportar España a ella?

Yo, en España veo una ficción muy bien hecha y muy bien producida. Pero que, en general, y por criterios comerciales que entiendo perfectamente, procura no sobresaltar demasiado a sus espectadores. Pero el problema no son las grandes cadenas ni se les puede criticar nada. Hay otros factores que no son de su responsabilidad. Como la caída de TVE en audiencias tras la pérdida de medios propios como la publicidad. Una televisión pública es el motor necesario en  ficción. También se echa de menos la falta de un canal de pago que produzca series (he echado mucho de menos más Crematorios, por ejemplo). Por eso me ilusiona  la vía que se abre con  Refugees por parte de Atresmedia. Creo que Cuatro y la Sexta podrían ser buenos espacios para hacer proyectos de más riesgo que no tengan las audiencias masivas como objetivo. Porque es la mejor manera de avanzar. Confío también que Movistar dé el paso que ha prometido en cuanto a producir series. Hace falta un tercer y hasta un cuarto cliente al que le puedas presentar proyectos para abrir más el abanico. Ésa es la clave de todo: el problema no es lo que hay. Es lo que falta.

elministeriodeltiempo_4Hablemos de los personajes de la serie, y no sólo de los principales. Hay un halo de desarraigo que flota en torno a todos ellos: desde los protagonistas, cada uno arrancado a su manera de su zona de confort, hasta esos secundarios que vienen de otros tiempos y no terminan de asentarse. El Ministerio funciona casi como un “universo de bolsillo” para ellos, un microcosmos protector. Esa sensación de desarraigo, ¿entronca de algún modo con la que vivimos en España en la actualidad, en este momento en que la emigración se dispara? Además de este detalle (que a lo mejor sólo es percepción mía), ¿hay algún otro aspecto sociológico actual que hayáis querido reflejar?

Lo de la emigración, no. Pero sin duda, en El Ministerio del Tiempo hay un desarraigo y un drama personal muy fuerte. Pero la ironía y el sentido del humor hacen que eso se remarque y sea más entretenido… pero ésa es la clave de la serie, que es bastante adulta en ese aspecto. También hay una visión un tanto amarga del concepto de patria. Pero planteada de forma muy berlanguiana. Pero creo que lo de “qué buen vasallo si tuviese un buen señor” es un lema que tendría que venir en el escudo de nuestro país con todas las letras.  Antes y ahora.

¿Qué otro trío de personajes, reales o ficticios, te gustaría convertir en una Patrulla del Tiempo?

Un policía republicano en los últimos años de la Guerra Civil antes de que Madrid cayera. Una Bella Otero… Nos llegamos a plantear que el padre de Amelia fuera un funcionario de El Ministerio de su época… Un alumno de Ramón y Cajal… Un mago… Nos gustan personajes anónimos más que personajes históricos. Nos permiten crear más historias a su alrededor y respetar la Historia. Aunque el propio Enrique Gaspar sería un buen fichaje, la verdad. ¡Hay tantas posibilidades!

Gran parte del público que se ha volcado con El Ministerio del Tiempo seguro que acogería con el mismo entusiasmo productos derivados. Ya hemos visto fanfics, fanarts, hojas de personaje de juegos de rol… surgidos de manera espontánea (algo que debe de ser toda una inyección de ánimo). Si la serie se asienta lo suficiente, ¿os planteáis expandir su universo a otros medios? Novelas, cómics, juegos… ¿Qué te gustaría ver?

Estoy emocionado con toda esa repercusión. Demuestra que esta serie tiene un público. Y un público muy especial que probablemente no se había enamorado de esta manera nunca de una serie española. Estoy orgulloso de conseguir que Lope de Vega, El Empecinado… cuadrupliquen sus entradas en la Wikipedia o sean TT en Twitter. Ahora falta que eso se note en la audiencia que se mide tradicionalmente y nos concedan la posibilidad de seguir. Hasta que eso ocurra, mejor no pensar en lo que me gustaría ver o no. Da mal fario. Aunque sí te aviso de que tengo una oferta para convertir esta idea en novelas con historias nuevas siga o no la serie. En ese caso, parte de mis derechos los destinaría a Fundela, asociación que ayuda a los enfermos de ELA, la enfermedad que se llevó a mi hermano Pablo. De él fue la idea y no encontraría mejor manera de agradecérselo.

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La afición a reseñar, tras mibibliotecaebook

Los ebooks no acabarán nunca con el libro tradicional, eso seguro, lo que no significa que los libros electrónicos hayan fracasado. Son simplemente diferentes formas de consumir productos literarios… ¿o no es así?

Hoy podemos preguntárselo a Susana Prieto, creadora del impresionante y fantástico blog mibibliotecaebook. Un lugar en Internet, que cuenta ya con más de dos años de vida, dedicado a reseñar todo tipo de novelas en formato ebook.

mibibliotecaebook
El escritorio de mibibliotecaebook.

Carlinga Ediciones: Hola Susana, enhorabuena por tu trabajo y bienvenida. Vemos que eres una lectora insaciable, así nos gusta. Pero no solo te quedas ahí, has llegado aún más lejos y de todo lo que lees haces una reseña y la subes a tu blog. Cuéntanos, ¿cómo es que un día te animaste a reseñar? Y visto el resultado, una curiosidad, ¿cuánto tiempo te absorbe esta afición?

Susana Prieto: Hola amigos, en primer lugar quiero daros las gracias por vuestro interés en entrevistarme, es un placer para mí poder colaborar con vosotros y, con mucho gusto, contestar a vuestras preguntas.

Debo confesar que soy una apasionada de los libros, me encanta leer y, siempre que tengo un rato, me verás con uno en la mano.

En cuanto al blog, este surgió un poco de casualidad, como aficionada a la lectura, suelo consultar otros blogs, en busca de lecturas nuevas. Pero siempre me encontraba con el mismo problema, la mayoría de los blogs se centraban en las últimas novedades y en los best sellers. Pocos blogs hablaban de autores noveles o menos conocidos, las críticas son subjetivas, por lo que a veces, un libro que te atrae a primera vista, deja de hacerlo cuando lees las opiniones de otros y, por último, la mayoría de los blogs ofrece una información básica sobre los libros publicados. Cuando un libro me gusta, quiero saber más sobre él, ¿has probado a buscar información sobre un libro en internet? Aparecen un montón de páginas, donde la información apenas varía de una a otra y te puedes pasar horas para encontrar algo que te resulte interesante.

A partir de ahí, pensé que ojalá hubiera un blog en el que pudieras encontrar toda la información relacionada con un libro y su autor en un mismo sitio, y así fue como nació el blog. Se me ocurrió hacer un blog en el que recopilar toda la información sobre los libros (autor, si tiene adaptación, curiosidades e incluso, poder ver la película o serie, sin salir del blog) y que, además, no condicionara al posible lector con opiniones subjetivas. Tengo como principio, no dar mi opinión personal acerca de los libros que aparecen en el blog, quiero que haya conexión libro-­lector y no que la gente lea los libros que me gustan por mis opiniones favorables. Es posible que un libro que aparece en el blog, no me haya gustado lo más mínimo y se convierta en el libro de cabecera de otra persona y a la inversa.

En cuanto al mantenimiento del mismo, varía según la información disponible en internet, pero haciendo una media, yo diría que invierto una hora diaria en hacer las entradas para el blog.

C.Ed.: Imagino que no todo será trabajo duro, que el blog te dará sus recompensas. Puedes decirnos como es el feedback que recibes de tus lectores y tu relación con ellos. Es más, ¿has llegado a contactar con algún autor que hayas reseñado? Por cierto, ¿te recomiendan ellos las obras?

S.P.: En mi caso, como el blog es un hobby, no me resulta pesado ocuparme de él. Además, gracias al blog, he hecho algunos buenos amigos, que resultan ser los más activos, ya sea con comentarios, propuestas de libros a publicar, etc…

Es más, diría que la cuarta parte de los escritores reseñados en el blog, ha sido mediante contacto directo con ellos. Es fácil saber que escritor me ha brindado su colaboración, puesto que en su biografía aparece una nota de agradecimiento, por brindarme toda la información necesaria para los posts.

Más que recomendarme libros, me recomiendan otros autores, con los que ellos tienen contacto y cuyas obras pueden interesarme.

C.Ed.: Dada tu trayectoria nos interesa especialmente tu opinión como consumidora de ebooks, pues tras tantas y tantas reseñas seguro que habrás visto libros de todo tipo. Sin entrar en los contenidos, ¿qué diferencia hay entre un buen ebook y uno malo?

S.P.: En mi opinión, no hay ebook malo. Me explico, el ebook, es el libro en papel, editado para leer en un libro electrónico. He comparado el mismo libro en los dos formatos sin apreciar grandes diferencias. Para mí, la diferencia la hace el lector que utilices, es ahí donde te puedes arrepentir de leer un libro en formato electrónico.

C.Ed.: Dentro de los muchos intentos del mundo editorial por atraer a los lectores, destacarías alguna iniciativa en concreto, ¿Hay modelos de comercialización que te han llamado más la atención? ¿Crees que alguno funciona especialmente para promover el boca a boca en Internet?

S.P.: Mira, ahora que lo dices, me has recordado una iniciativa que me llamo la atención. Poco antes de navidad, una tienda (no una editorial) hizo una gymcana, donde los ganadores obtendrían un cheque para la compra de libros en dicha tienda. Las editoriales hacen promociones, firma de libros, pero no llaman la atención haciendo cosas como esta que acabo de contar.

Algo que sí hacen los escritores noveles y algunos, que sin ser noveles, son menos conocidos, es ofrecer su libro gratis durante unos días, bien para celebrar su cumpleaños, la publicación de un libro, etc… Algo que he podido comprobar como blogger, es que el “booktrailer”, atrae a los posibles lectores y tienen más posibilidades de que la gente se interese por ellos.

C.Ed.: Por último, pregunta de rigor, ¿Qué opinas de la autoedición?

S.P.: Me parece algo muy interesante, ya que gracias a ella, el abanico tanto de autores como de obras es más amplio. Ahora no dependemos de si una editorial quiere publicar una obra o no, en caso de no contar con su apoyo, puedes publicar tu obra con tus propios medios.

En cuanto a la calidad de las obras, hay de todo, puesto que la gente no tiene que regirse por los cánones que utilizan las editoriales, he llegado a leer libros, que de no ser por la autoedición, no se podrían adquirir por su baja calidad.

Uno de los problemas de la autoedición, es que algunas obras, sólo están disponibles en formato electrónico, por lo que si eres un “lector de papel”, te resultará imposible leerla. Como ventaja de dichos libros, cabría destacar el precio económico, ya que al evitar la imprenta, el papel, el transorte, etc… su importe disminuye considerablemente, respecto al libro en formato papel.

Muchas gracias Susana, te seguiremos leyendo en tu blog.

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Los múltiples caminos del librojuego

Para muchos de los que pasamos por aquí, los librojuegos ocupan un lugar privilegiado en nuestra memoria de niños o adolescentes. Todos los que compartimos un perfil aficionado al fantástico acabábamos recalando en ellos de un modo u otro; más aún, todos los lectores ávidos que nos quedábamos con esa sensación de vacío tras terminar un libro. Anhelábamos sentirnos dentro de la historia, inmiscuirnos. Evadirnos, por qué no decirlo (ya basta del tabú que rodea a esa palabra) en una aventura hecha para nosotros específicamente.

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Mariana Eguaras, gurú del mundo editorial

Hoy tenemos el privilegio de tener con nosotros a Mariana Eguaras, quien a nuestro entender es una de las profesionales de más prestigio del mundo editorial, y lo decimos porque es conocedora de todos los aspectos y fases de a la misma. Es además una ciudadana del mundo, tanto del real como del virtual, a día de hoy cuenta con casi cuatro mil seguidores en twitter. Veamos que cosas nos puede contar.

MarianaEguaras
Mariana Eguaras

Carlinga Ediciones: Bienvenida Mariana, gracias por dedicarnos un poquito de tu valioso tiempo. Permitenos decirte que tu curriculum es impresionante, te sobra experiencia en casi todos los aspectos. Pero con tantas habilidades diferentes nos gustaría saber si puedes contarnos en pocas palabras a que te dedicas de verdad en tu día a día.

Mariana Eguaras: Mi día siempre está repleto de tareas variadas: leo algunas entradas de blogs que sigo y titulares de prensa, mediante el lector de feed. Extraigo y clasifico los contenidos para compartir en mis redes sociales, en especial en Twitter. Leo y contesto correos electrónicos; preparo y envío propuestas y presupuestos de trabajo; reviso la analítica mi página web y la actualizo o retoco si hace falta; tomo nota de ideas que para escribir en el blog y apunto las tareas a realizar en el día, asignándoles prioridad y me pongo “manos a la obra”: maquetar libros con los que estoy trabajando, sugerir diseño de cubiertas, adaptar alguna pieza gráfica, asesorar sobre contenidos, etc. Hay días que también tengo reuniones o sesiones de consultoría, presencial o vía Internet.

C.Ed.: Tomámos nota. Nos gustaría continuar ahora hablando del mundo editorial, el cual parece estar roto entre la edición en papel y la edición en digital, y decimos roto porque cuanto más leemos sobre el tema más nos parece que se mueven con claves distintas. A ver si puedes arrojarnos algo de luz, Mariana. ¿Crees que los modelos de edición en papel y de edición en digital tienden a divergir o a converger?

M.E.: Deben tender a converger, no hay motivo para separar ambos mundos cuando el corazón de los dos es el contenido, la obra de los autores. Pero además tendrán que converger para que el modelo de negocio editorial sea viable.

C.Ed.: Centrándonos más en el mundo digital, y sabiéndote conocedora del mercado editorial, nos gustaría saber, según tu opinión, en manos de quien está realmente dicho mercado digital, en las grandes distribuidoras como Amazon (dispositivo físico + portal de ventas), en las grandes editoriales que cuentan con el apoyo de los medios de comunicación y de potentes campañas de marketing, en los autores populares con lectores fieles, o por el contario está exclusivamente en manos de estos últimos, los lectores.

M.E.: De forma exclusiva, creo que no está en las manos de un solo actor, depende del segmento, del libro, del autor, de la coyuntura. Al sector editorial hay que verlo con matices.

Las grandes editoriales o grupos poseen una infraestructura que les permite acceder a los medios de comunicación y realizar grandes campañas de marketing, pero ello no les garantiza que un libro se transforme en éxito (además el concepto de “éxito” es muy relativo). Por otro lado, las editoriales pequeñas o medianas han sabido explotar estrategias de marketing mucho más cercanas al lector que las grandes.

En temas digitales a las editoriales, en general, les falta aún avanzar; es difícil desaprender viejas costumbres heredadas exclusivamente de la producción del libro en papel. Además, la mayoría de las editoriales continúan basando su modelo de negocio exclusivamente en el libro en papel y, de rebote, producen en digital, como un producto secundario.

Empresas no nativas del sector editorial, como Amazon, han ocupado un lugar que los actores del sector editorial que podrían haberlo hecho no lo hicieron o lo han hecho mal. Vieron una oportunidad de negocio y la han sabido aprovechar, en parte, por la demanda existente: muchos autores con deseos de publicar sus obras y sin acceso a editoriales.

El lector es quien decide qué leer y que no, obviamente, influenciado parcialmente por los medios, pero cada vez más por los comentarios de otros lectores y recomendaciones de pares.

C.Ed.: Otro gran desafío es el encaje de este mercado global (o potencialmente global), con las diferentes legislaciones nacionales. Concretamente al respecto de los derechos de autor y sobre la posibilidad de compartir contenidos. ¿Crees que en general los estados están sabiendo dar respuesta a estos nuevos retos? ¿Y en el caso concreto de España?

M.E.: El primer inconveniente con las leyes de propiedad intelectual, de cualquier país, es que la gran mayoría no incluye aún las nuevas formas de creación y tienden a volverse obsoletas y no resuelven planteamientos de autoría actuales.

En España, evidentemente, no se está dando una respuesta positiva en este sentido. Solo hay que ver las recientes modificaciones de la Ley de Propiedad Intelectual para observar que en lugar de avanzar se retrocede. En este punto entran en juego los intereses políticos y económicos de determinados extractos que, mientras continúen teniendo una posición hegemónica, seguirán dominando el tablero.

C.Ed.: Por último, pasemos al fenómeno de la autoedición, un tema que siempre genera un gran interés. ¿Qué es lo que aún podemos ofrecer las editoriales a los autores para que estos sigan queriendo trabajar con nosotros?

M.E.: Una palabra que utilizaría sería “flexibilidad”: posibilitar el acceso de los autores a las editoriales; flexibilizar los contratos de edición y no hacerlos abusivos; permitir que el autor sea parte de la producción de su libro e implicarlo en los procesos de edición; ofrecerle atención y hacer un seguimiento de su obra; liquidar los derechos de autor más veces al año y no una; realizar una verdadera estrategia de marketing para los libros, entre otros. Algunos de los autores con los que trabajo han publicado con editoriales y algunos de los motivos por los que prefieren publicar por su cuenta su próximo libro son los que menciono.

Sé que algunos de los puntos anteriores una editorial no los puede cumplir por cómo funciona el sector editorial (por ejemplo, la dependencia que las editoriales poseen de la distribuidora para realizar las liquidaciones de derechos de autor); pero si no flexibilizan varios de estos engranajes los autores prescindirán cada vez más de las editoriales y publicarán por su cuenta contratando los servicios que necesiten a diferentes profesionales.

C.Ed.: Muchas gracias por todo Mariana y suerte, seguiremos leyéndote con gran interés en tu blog.


NOTA: Mariana Eguaras también dispone de un amplio catalogo de libros que puedes conseguir a través de Amazon.

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Entrevista a Carlos Rubio ganador del II Certamen Carlinga

Parece que fue ayer cuando empezamos y ya hemos concluido nuestro II Certamen Carlinga de Relatos Cortos de Ciencia Ficción. Pero aquí estamos, orgullosos del magnífico resultado de esta segunda edición y del gran nivel con el que nos hemos encontrado.

Vamos a hablar con Carlos Rubio, que con su relato Vórtice se ha alzado como ganador del certamen. Un relato que podéis encontrar y disfrutar aqui.

CarlosRubio
Carlos Rubio.

Carlinga Ediciones: Hola Carlos, enhorabuena por tu relato y bienvenido a nuestra humilde casa. Cuentanos, ¿qué te animó a participar en nuestro II Certamen Carlinga?, y ya que preguntamos ¿te ha sorprendido ganarlo?

Carlos Rubio: Muchas gracias. Pues veréis, ya participé en el I Certamen y aunque en aquella ocasión no tuve suerte, me gustó la experiencia y en cuanto salieron las bases de la segunda edición, me puse manos a la obra. No es que tuviera mayores expectativas esta vez, pero tenía una historia en mente y me apetecía volver a intentarlo. Fue una gran sorpresa cuando me llamasteis para decirme que era el ganador. Estaba volviendo de mis vacaciones y me alegrasteis el viaje. Me hizo muchísima ilusión.

C.Ed.: Vaya, entonces eres un veterano de nuestro certamen, magnífico. Y haces bien en perseverar, así es como se mejora. Pero dinos más, como lo has enfocado en esta segunda ocasión ¿cómo ha sido el proceso creativo?, ¿de dónde ha surgido la historia?, y claro ¿qué significa para ti?

C.R.: Aproveché la temática del concurso para adaptar una idea argumental más compleja que tenía en mente desde hacía un tiempo…, tuve que sintetizarla mucho para ceñirme al límite de palabras del concurso, por lo que no estaba seguro de que el resultado final fuera bueno. A mí me gustaba, claro, pero no sabía si sería suficiente. Dentro de la gran diversidad de temas que coexisten en la sci-fi, los dinosaurios siempre han sido un referente para mí, con “Jurassic Park” a la cabeza. Llevaba tiempo queriendo escribir sobre dinos, así que pensé que viajar en el tiempo y enfrentarme a ellos directamente era la opción más fácil. Lo demás fue surgiendo de manera natural: el bosque, los raptores, la huida, el vórtice…, los elementos estaban ahí y solo había que unirlos. Disfruté mucho escribiéndolo.

C.Ed.: Lo dicho, buen trabajo. Y nos alegra haberte dado tan grata sorpresa. Han cambiado, a partir de saberte ganador, tus espectativas de futuro como escritor. Cuentanos ¿cuales son tus planes a partir de ahora?

C.R.: Para quienes amamos la literatura y soñamos con dedicarnos a esto algún día, recibir cualquier tipo de reconocimiento, por pequeño que sea, es una recompensa enorme. Mis planes futuros son, en general, no parar de escribir ni un solo instante, y en particular, irme a estudiar a Madrid el curso que viene para aprender a escribir de manera profesional. No tengo ni idea de adónde me llevará este viaje ni si lograré mis objetivos, pero ¿quién lo sabe?

C.Ed.: Pues te deseamos la mejor de las suertes. Para continuar podrías contarnos cuales son tus autores y/o obras de referencia, y para todos los que nos leen ¿qué lecturas nos recomendarías?

C.R: No tengo una temática predilecta, la verdad, sino que suelo leer libros de todo tipo. Aún así, dentro de la ciencia ficción, mis favoritos son claramente la saga jurásica de Michael Crichton y también otras novelas suyas menos conocidas, como “Next”. Aunque me quiera dedicar al mundo de la literatura, he sido estudiante de ciencias toda mi vida y me fascina especialmente cómo Crichton se adelanta a su tiempo y funde de manera magistral la biotecnología y la fantasía sin que nadie se percate de que, bajo esa historia genial plagada de dinosaurios, hay un argumento científico complejo y preciso. Animo a todo aquel que haya visto la película a coger el libro y dejarse llevar. No obstante, más allá de la ciencia ficción, las últimas novelas que he leído y que también recomiendo con los ojos cerrados son “El jilguero” y “Matar un ruiseñor”.

C.Ed.: Vamos a ponerte en un aprieto, no lo podemos evitar. Desde tu punto de vista, ¿qué opinas de los libros electrónicos?, ¿crees que ya son una realidad o solo una moda?, ¿usas normalmente algún lector de libros electrónicos?

C.R.: Lo cierto es que no soy un cliente o usuario habitual de los libros electrónicos, pero creo que se debe simplemente a que no soy muy hábil con las nuevas tecnologías. Aún así, he oído mucho sobre ellos y el otro día una amiga me los recomendó fervientemente. Teniendo en cuenta los precios que llegan a alcanzar algunas ediciones físicas, los libros electrónicos parecen una alternativa interesante que debe perdurar más allá de la moda o novedad. Me parece francamente escandaloso que un libro llegue a valer 40 o 50€, por mucha tapa dura que tenga

C.Ed.: Y ya por último, dos fáciles, ¿qué cambiarias de este certamen para mejorarlo?, y ¿qué consejos le darías a los futuros participantes del III Certamen Carlinga? Prometemos hacerte caso, si podemos…

C.R.: Aumentar la extensión máxima del relato, hasta las 7 u 8 páginas, quizás, con el fin de permitir un desarrollo más profundo del argumento. Entiendo, aún así, que la participación al Certamen es cada año mayor y esto supondría un esfuerzo extra al que ya requiere de por sí.

Por otra parte, el único consejo que puedo dar es el de no escribir sin disfrutar. Este tipo de concursos en el que se reciben cientos de pequeñas historias, no solo supone un gran esfuerzo para vosotros, sino también una gran responsabilidad. Cada relato ha sido escrito con mimo y con cariño, por lo que elegir y quedaros solo con uno, dos o tres, debe de ser una tarea complicada. Por eso, quienes participamos debemos hacerlo desde la humildad y la comprensión. Si nosotros disfrutamos escribiendo y vosotros disfrutáis leyendo, aunque al final nuestra historia no obtenga ningún premio, todos habremos ganado.

C.Ed.: Te damos toda la razón, buen consejo y buena refelxión. Muchas gracias por atendernos Carlos, suerte en todo.

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Entrevista conjunta: Agatha Grey y José Luis Carrasco nos hablan de Celsius232

Para cerrar nuestro capítulo dedicado a Celsius232, hemos querido ceder la palabra a dos invitados que han tenido especial relación con el evento. Por un lado tenemos a Agatha Grey, escritora alicantina ganadora del concurso literario H.P. Lovecraft, organizado por el festival, con su relato Deseo de Juventud (publicado en La Nueva España y que podéis leer en este enlace. Y por otro uno de nuestros autores, José Luis Carrasco, que como bien sabéis presentó su libro Alfas y Omegas en él. Hemos realizado una entrevista conjunta con ambos que esperamos que os sirva para conocerlos mejor, ¡y para aumentar vuestras ganas de visitar Celsius232 el año que viene!

Celsius232-2014

¿Es vuestra primera vez en el Celsius, ya sea como creadores o como visitantes? ¿Qué aspectos destacaríais del festival en relación con otros de nuestro país, por qué creéis que se distingue especialmente?

Agatha: Este año me he estrenado como autora y visitante, así que ha sido una “primera experiencia doble” muy especial. Para mi sorpresa, me he encontrado con una organización y un elenco de autores que exceden con creces las expectativas de cualquier visitante. Imposible aburrirse con la cantidad y calidad de las actividades programadas, que tienen lugar en el centro histórico de Avilés en un ambiente muy distendido, ameno y familiar. Sin duda, un evento “mágico” para los enamorados del género fantástico.

José Luis: He acudido al Celsius los tres años que lleva de andadura. Los dos primeros lo hice como visitante, este último en presentación de Alfas y Omegas. No he estado en muchos festivales literarios, pero sí conozco a gente que ha ido a unos cuantos. Por la impresión que me formo, la mayoría de estos eventos tienen lugar en espacios cerrados: hoteles, centros para convenciones, etcétera. El Celsius, al igual que la Semana Negra, otro festival de espíritu parecido, sucede al aire libre y en unas condiciones muy agradables: en el casco viejo de Avilés, en un espacio diáfano y peatonal.

Además, el Celsius tiene unas dimensiones reducidas que lo hacen muy accesible y favorecen el contacto humano: no hace falta correr una maratón para asistir a una entrevista ni emplear varias horas en ver los puestos, que por cierto son todos de venta de libros, y no de comida o alcohol. Y como guinda del pastel, no cobran entrada. El Celsius resulta muy abierto a cualquier público, muy poco invasivo, y por lo que me cuentan, los vecinos de Avilés lo reciben bastante bien.

¿Qué importancia tiene para un autor novel, en vuestra opinión y experiencia, el acudir a un festival y entablar contactos? ¿Creéis que ese perfil del escritor bohemio, encerrado en sus cuatro paredes y entregado a su mundo, debería ser ya algo condenado al pasado?

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Agatha Grey

Agatha: Asistir al festival formando una pequeña parte del programa ha sido todo un regalo. Conocer a otros autores y profesionales del mundo literario siempre puede dar frutos interesantes en un futuro. En ese sentido, creo que el Celsius es una gran oportunidad para darse a conocer que no se debe desaprovechar. Si me hubiese quedado en casa adoptando el “perfil de escritor bohemio” no habría tenido la oportunidad de hacer esta entrevista, por ejemplo.

José Luis: Para promocionar un libro siempre ayuda pasear por un festival y conocer gente, pero no recomendaría hacerlo con vistas a fomentar una carrera profesional. El mundo de la literatura es muy complejo y nunca se sabe a través de qué medio se van a publicar tus obras. Personalmente, creo que es mejor visitarlos y dejarse llevar. El Celsius está lleno de organizadores, novelistas y libreros encantadores. Es posible que hagas amigos para toda la vida, o que al menos pases muy buenos ratos. Si luego surge una posibilidad, bienvenida sea, pero yo nunca iría con eso por delante.

En cuanto a la segunda pregunta, escribir es un asunto muy solitario. No solo por las condiciones del trabajo sino porque uno necesita un espacio propio donde reflexionar y, si la cosa va bien, encontrar alguna idea que merezca ponerse en un párrafo. Siempre habrá autores privados, o tímidos. No me parece mal. Lo importante de un autor son sus obras. Es lo que permanece. Lo que los escritores expliquemos sobre ellas no tiene más trascendencia que las conclusiones que extraerán los lectores, porque la obra les pertenece a ellos. Tiene que ser así, si no, el libro no funcionaría. Lo cual no quita para que las presentaciones de una novela sean muy interesantes, y lo dice alguien que ha ido como fan a unas cuantas.

Seguro que la asistencia al Celsius 232 ha supuesto una inyección de motivación para vosotros, cada uno a su manera. Contadnos un poco si es así: ¿tenéis en mente nuevos proyectos (¡todo lo que no sea confidencial, claro!), algo que os haya motivado a experimentar nuevas ideas, alguna persona que os haya inspirado?

Agatha: Nunca mejor dicho. Que mi relato: Deseo de Juventud haya sido premiado es sin duda un reconocimiento que me ha animado a seguir escribiendo. En estos momentos estoy planificando con mucha ilusión un relato steampunk, y más adelante me gustaría animarme a escribir cuentos y alguna novela de corte fantástico.

Encontré muy inspirador el encuentro con Brandon Sanderson. El prolífico y joven autor nos deleitó con frases del estilo “si tus historias pueden ser increíbles, por qué no hacerlas todavía más increíbles” o “para que un libro sea bueno, no basta con una buena idea, se necesitan muchas buenas ideas”. Y para los que estuvieron allí: sí, yo fui la que le pregunté por los tres asientos vacíos de la primera fila (refiriéndome a ellos como si estuvieran ocupados por los tres “aspectos” principales de su relato corto Legión) y, a cambio, me llevé una camiseta (y la información de que ya estaba escrita la segunda parte del relato).

José Luis: No estoy seguro de si alguna de mis experiencias en el Celsius servirá de base para algún libro. Tengo algunas ideas para un nuevo proyecto, pero en un estado muy embrionario. En todo caso, sí es cierto que uno sale del Celsius contagiado de entusiasmo por la literatura y de nuevas energías para volver a ponerse frente al teclado. Que no es poco.

Hay que decir que Avilés es una ciudad sobrada de atractivos. Las callejuelas de su casco viejo son dignas de un buen paseo para perderse. El edificio del Centro Niemeyer es cuanto menos pintoresco. Además, a la vez que el Celsius se celebra a lo largo de la ría el Festival de la Mar, en el que se puede subir a un buque-escuela portugués. Cualquiera que desee ambientar su cuento o novela en alta mar no debería dejar de acercarse y curiosear por sus camarotes. Quizá el año que viene esté ahí de nuevo.

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José Luis Carrasco

¿Qué autor nacional o internacional os gustaría ver en futuras ediciones?

Agatha: Sería genial que repitiera el gran cuarteto de este año: Tim Powers, Brandon Sanderson, Patrick Rothfuss y Joe Abercrombie y que se animaran Neil Gaiman, Tad Williams, R.A Salvatore, Robin Hobb o repitiera George R.R. Martin, con quien se estrenó la primera edición del festival. Hay también muchos autores nacionales con los que espero encontrarme en próximas ediciones, como Concepción Perea, Emilio Bueso, quien también ha sido uno de los protagonistas de este año, Victoria Álvarez, Carolina Lozano o Jesús Cañadas, por nombrar a algunos. La lista es muy larga. Hay mucho talento en nuestro país.

José Luis: Yo pediría la asistencia de las grandes glorias del cyberpunk: Neal Stephenson, Bruce Gilbert o William Gibson. Este género literario me produjo una fuerte impresión cuando lo descubrí de niño. Aunque ya no se practique mucho, su estética ha influido en otras artes, y su visión de las relaciones entre sociedad y tecnología sigue siendo muy actual.

Del panorama español me gustaría ver a Joan Manuel Gisbert. Su obra El misterio de la isla de Tökland fue de lo primero que leí por un autor nacional, y lo he releído más de una vez, siempre con mucho gusto.

¿Cuál ha sido vuestro mayor descubrimiento en el festival en lo referente a autores, novelas..? ¿Os lleváis nuevas lecturas bajo el brazo? ¿Algo que nos recomendéis?

Agatha: No podría nombrarte a nadie en concreto. Me llevé dos bolsas de mano de viaje vacías que han vuelto llenas de libros firmados por sus autores. Para aquellos a los que nos gusta leer y disfrutamos comprando libros, el festival de Avilés ha sido como estar en el paraíso. He vuelto con una muy buena impresión de todos los autores que han presentado sus obras.

A quien todavía no he leído, pero de quien ya tengo todos sus libros firmados en la estantería, es a Joe Abercrombie. Me encantó su presentación, magistralmente interpretada por Patrick Rothfuss. Y a quien, sin duda alguna, os recomiendo es a Brandon Sanderson, un verdadero genio de la literatura fantástica actual.

José Luis: He comprado los últimos libros de autores que ya conocía, como Jeffrey Brown o José Antonio Cotrina, muy recomendables ambos. Tengo que mencionar aquí a los responsables de los puestos de Noveno Arte y Bosque Mitago, que cada año atienden al público con grandísima simpatía. Siempre que vuelvo al Celsius busco sus puestos para hablar con ellos.

También he tenido la suerte de encontrar algo nuevo: una editorial de Gijón llamada Satori, dedicada a la gran aventura de traducir y difundir en nuestro país la literatura japonesa. Abarcan autores desde la Edad Media y se dedican a la ficción y al ensayo. Tienen de todo: aventuras, samuráis, poesía, cuentos fantásticos, mitología… Me costó un buen rato escoger solo dos libros que comprar, pero creo que cualquiera de su catálogo hubiera sido una buena elección.

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Alfas y Omegas, la noche más larga de Malaquías Baviera

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Mariela González (@Scullywen)

Hay ciertos espacios que, sin tener a priori nada de irreales, nos resultan tan ajenos y lejanos como cualquier paraje de fantasía, como una Camelot o una exuberante Shangri-la. Es el caso para nosotros de esas congregaciones universitarias, las fraternidades, que conocemos gracias al cine o a la televisión. Podemos citar sin tener que pensar mucho términos asociados a ellas, tal vez hasta describirlas haciendo uso de esos lugares comunes que nos han enseñado mil y una veces… ¿Pero entendemos realmente qué se cuece en ellas? ¿Qué hay tras sus paredes, cómo se mueve la vida en su interior?

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No, no balbuceéis, no tratéis de salir por la tangente. Las fraternidades son esos lugares vedados todavía a nuestro entendimiento, a menos que hayamos pasado tiempo en una universidad americana y las conozcamos de primera mano. Así que el universo de Alfas y Omegas, pese a contener objetos y personas “reales”, nos resulta insondable, tan desconocido como si realmente nos estuviéramos adentrando en el espacio exterior. Tan desconocido como al protagonista de la novela, Malaquías Baviera. Un joven que, como nosotros, procede de otro mundo, que se tiene que integrar a la fuerza en un entorno muy distinto al suyo. Porque, sí, Malaquías es un empollón. El tipo de aspecto descuidado que se suele llevar collejas cuando pasa junto a algún grupo de “triunfadores”… y el único que puede echar una mano a su amigo Oscar con las pesquisas que quiere llevar a cabo en la fraternidad Omega Pi Tau. No le queda más remedio, por tanto, que zambullirse en una fiesta en la que encontrará misterios mucho más fascinantes de lo que hubiera podido imaginar.

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Alfas y Omegas se nos presenta como una divertida novela detectivesca, con los elementos bien dispuestos sobre la mesa. Cualquier investigador que se precie debe ser un tipo peculiar, y Malaquías cumple con esta premisa a la perfección: no sólo es el rara avis del lugar debido a su procedencia mejicana, sino que además es un estudiante de Física analítico y sagaz, capaz de descomponer el mundo que le rodea en base a jugadas de ajedrez. Que parezca, a simple vista, un nerd clásico no significa que sea un tipo apocado; antes bien, su afilada lengua salta rápida como una serpiente a por su presa dialéctica, sin dejar títere con cabeza. Peculiar es también su amistad con Oscar, un conocido entrenador de fútbol en el campus, de gran corazón aunque capacidades asertivas mucho menores. Oscar pide a Malaquías que le acompañe a la fiesta de la fraternidad para que investigue, con toda la sutileza y discreción de que sea capaz, a Bones David, un jugador al que espera fichar para su equipo. El proverbial mal ojo de Oscar para los fichajes hasta la fecha, que le ha hecho elegir a jugadores que se han lesionado a la primera de cambio, le hace querer andar con pies de plomo y confiar en el buen criterio de su amigo: quiere que sea Malaquías quien le diga si Bones va camino de ser una estrella u otro juguete roto.

Es una premisa extraña, como extraña es la amistad entre dos personas tan diferentes. Y pronto nos daremos cuenta de que ese microcosmos que se desarrolla entre las paredes de la fraternidad está plagado de personajes secundarios todavía más peculiares. En torno a Malaquías empezarán a pivotar animadoras tan superficiales en apariencia como maternales; aprendizas de bruja de andar por casa, femme fatales, administrativos sumisos que aspiran a ganarse reconocimiento, líderes de hermandad con debilidad por lo esotérico… Aunque nada será lo que parece en ese peculiar baile de máscaras; una capa se irá revelando bajo otra, y Malaquías, en medio de todo, estimuladas su hiperactividad y su ansia por descubrir la verdad, se verá inmerso en varios misterios a la vez, que tendrá que sostener en equilibrio como si de un experimentado camarero se tratase.

Lo que en un principio parecía una maraña de voces y caracteres se va desenredando poco a poco. Los hilos adquieren independencia, se separan, y los personajes se mueven y respiran con carisma propio gracias a un hábil José Luis Carrasco a la batuta. Si complicado resulta hilar fino en una novela de detectives (no olvidemos que todos nos convertimos en investigadores al leerla, y es importante que no quede ningún cabo suelto del que podamos tirar y desmontar todo el tinglado), digno de elogio es además dar aliento a tantos personajes distintos, cada uno con su forma de hablar y sus características, y conseguir que interactúen entre sí, que se nos muestren vivos. Por supuesto, hay una pequeña “trampa”, y es la figura omnisciente de Malaquías como hilo conductor, capaz de estar aquí y allá; de llegar en el momento preciso para escuchar la conversación que interesa o de tener la idea genial justo cuando hace falta. Pero incluso a una figura avispada como la suya le sucederán eventos imprevistos y le surgirán enemigos de los lugares más insospechados.

Alfas y Omegas funciona con la premisa del “más difícil todavía”. Sin vergüenza, con total orgullo, bebe de la amplia fuente de la subcultura presentándonos un ecosistema en el que el pulp, la ciencia imposible, los misterios paranormales y los juegos de rol coexisten como algo totalmente normal, no como elementos externos que se introducen para provocar un extrañamiento. Es esa naturalidad con que va creciendo la novela, desenvolviéndose frente a nosotros en un diálogo espontáneo, lo que la dota de un dinamismo y un carisma sorprendente. A pesar de los detalles a veces surrealistas, no se advierte artificio, no se desmorona el atrezo. No podemos hablar mucho del argumento sin desvelar el gran giro que nos conducirá al final, pero os adelantamos que es un auténtico salto mortal en el aire por parte de la novela. Y José Luis Carrasco sabe cómo caer de pie.

En un terreno en el que es fácil caer en los tópicos, Alfas y Omegas se alza y nos lleva por un viaje realmente refrescante, en ascensión real y simbólica hasta un crescendo inesperado donde parodia y homenaje se dan la mano en perfecto equilibrio. Sin duda, una noche interminable para el bueno de Malaquías, aunque no tanto para nosotros, que devoramos la novela y nos quedamos con ganas de más.

Si queréis descargar un avance de la novela, podéis hacerlo desde aquí. ¿Y qué mejor que ceder la palabra a su autor para que nos desvele algo más?

Entrevista con José Luis Carrasco:

“Siempre sospecho de todo lo que se ajuste con demasiado rigor a estándares estrictos, porque la vida, simplemente, no funciona así.”

Jose Luis CarrascoNo vamos a comenzar con esa odiosa pregunta, “¿de dónde sacaste la idea?”. Pero vamos a maquillarla un poco, porque lo primero que llama la atención de Alfas y Omegas es sin duda su ambientación. ¿Por qué el mundillo de las fraternidades universitarias, tan lejano a nosotros (en teoría)? ¿Hubo alguna inspiración directa para la historia o los personajes, quizás de alguna película o serie teen norteamericana?

El proceso de generación de las ideas es un misterio para mí, y muchas veces creo que en el cóctel de un impulso creador se suma todo a la vez: los gustos, las preferencias, los deseos e incluso elementos subconscientes que rara vez percibimos. La idea, en su origen, era abordar una época de tránsito en la vida fundamental: la de los primeros veinte años, cuando finalizamos nuestros estudios e ingresamos en la sociedad como elementos activos. Se ha escrito mucho sobre otras edades de iniciación, como la infancia o la adolescencia, pero creo que no tanto acerca de esta. Para mí es una época llena de grandes revelaciones e incertidumbres.

Cuando uno se matricula en la universidad, no es ni un niño ni un adulto, sino un joven que conserva aún parte de su inocencia. La Universidad ejerce una función “civilizadora”: ofrece una gran cantidad de conocimientos y de libertad para asumir el propio camino. Pero tras cruzar el umbral uno ve que florecen también asociaciones, grupos y consejos de docentes y de alumnos que condicionan el devenir de los alumnos. En los departamentos, por ejemplo, se mantienen líneas ideológicas que condicionan qué tesis y estudios se deben realizar bajo sus auspicios. Entran en juego decisiones políticas, líneas de separación, diferencias de clase. Esto representa a pequeña escala el mundo parcelado con que uno se va a topar en la vida adulta.

Las fraternidades, como antesala del paso definitivo a esa etapa, pertenecen a esas instituciones jerárquicas que sirven para diferenciarse, para crear sociedades aisladas. Modelan un sentido de tribu, de élite. Malaquías Baviera proviene de una familia mexicana, de clase baja, y, como Groucho Marx, nunca entraría en un club de ese estilo ni aunque le invitaran. Mi propósito era mostrar la mayor oposición entre ambos mundos.

Aparte de su significado social, para la historia ayudaba la existencia de un grupo de estas características, cerrado y un poco secretista, empeñado en no airear demasiado sus trapos sucios. Es verdad que no hay alternativa parecida en España, pero como decía antes, sí que existen colectivos similares. Ignoro si este plan llegó antes que el deseo de escribir una novela criminal o fantástica, o si ambas apetencias se reforzaron mutuamente.

En cuanto a inspiración, la película Animal House y su humor loco y entrañable me vino a la cabeza a menudo mientras escribía.

El héroe-detective de la historia, Malaquías Baviera, es sin duda bastante peculiar. Se nos presenta en un primer momento como un nerd clásico, intimidado ante la posibilidad de tener que mezclarse en una fiesta llena de sus “enemigos naturales”, los deportistas. Pero lo vemos adaptarse enseguida, mezclarse como pez en el agua y ser capaz de utilizar el afilado dardo de su palabra para derribar a los demás en sus conversaciones. Al final de la novela conocemos sus filias y fobias, sus rarezas entrañables… e incluso algo de su futuro. ¿Tienes pensado darle continuidad, presentarlo en nuevas historias?

Los detectives tradicionales, como Sherlock Holmes o Sam Spade, son de una pieza. Terminan los libros igual que como los inician. Ahora ya no se estila tanto, pero aún así algunos personajes de novela negra siguen pareciendo algo hieráticos para mi gusto. A mí me apetecía más un investigador apocado, que evolucionara según avanza sus pesquisas. Al principio la timidez supera a Malaquías, pero nuestro investigador es inteligente, y con la inteligencia se puede conseguir todo. Confieso que Alfas y Omegas es para mí tanto una novela de intriga fantástica como el proceso de madurez y descubrimiento de un héroe en potencia. En ese sentido, me gusta pensar que Malaquías experimenta un ideal de forja casi caballeresco.

Antes de Alfas y Omegas ya publiqué un relato breve protagonizado por él. Se titula “El alma de la fiesta” y lo editó en papel la revista mallorquina “La bolsa de pipas”. En él se presenta a un Malaquías en torno a los cuarenta años, más seguro de sí mismo y libre de prejuicios, un poco más gamberro también, encerrado contra su voluntad en un bar norteamericano. Es un texto muy breve, apenas un homenaje literario a Thomas Pynchon. Por pura casualidad, el relato también sucede en una fiesta.

Tengo algunas ideas nuevas para él, pero lo fundamental cuando escribo es no repetirme, así que probablemente meditaré mucho qué hacer con él. No más fiestas, por tanto.

También he terminado un cuento con un secundario de Alfas y Omegas como protagonista, y si los editores de Carlinga lo tienen a bien, saldrá a disposición de los lectores en algún momento.

El entramado de personajes que puebla la novela es para quitarse el sombrero. Háblanos un poco de cómo encaraste el trabajo, que se antoja titánico, de hilar semejante tapiz sin que quedasen cabos sueltos. ¿Utilizaste alguna herramienta especial para organizar la constelación de relaciones, tiraste de libreta, de post-its? ¿Tienen los personajes secundarios fundamento o inspiración en personas reales? (¡sin spoilers!)

Me gusta recurrir a libretas para las notas, y abandonar un poco el “tedio del teclado”, por parafrasear a Robert Walser, pero sobre todo utilizo un software para escritores y guionistas, muy recomendable, llamado Scrivener. Trae numerosas herramientas para organizar el texto, los personajes, las notas, y otras opciones como estadísticas del proyecto. Gracias a él redacté una lista de personajes con sus particularidades, y anoté en qué escenas de la historia debían entrar en acción. Aún así, no hay mejor remedio para tenerlo todo atado que leer la historia muchas veces, y que otras personajes tengan la gentileza de leerla también, y descubrir esas pequeñas lagunas que en tu mejor día se escaparon de tu microscopio.

Los personajes secundarios funcionan en esta novela como engranajes para que avance la trama. Por tanto están creados ex profeso, a medida. Incluso eliminé dos de ellos por superfluos. No cabía demasiado espacio para basarme en personas reales porque necesitaba que cada uno cumpliera su rol específico. Lógicamente esto no excluye el que tratara de darles un sabor propio. Me preocupé de que cada uno respirara con independencia porque además cada uno debía representar un aspecto del variado microcosmos de la mansión.

Se advierten numerosas influencias en Alfas y Omegas: desde el pulp hasta la novela detectivesca clásica (no falta la “escena del salón”), pasando por los juegos de rol, y me atrevería a decir que las aventuras gráficas (menudo Maniac Mansion que está montado en esa fraternidad). Si tuvieras que elegir un medio distinto del literario para ver tu obra adaptada, ¿cuál sería? ¿Cómic, juego, cine..?

Tus observaciones han dado en el clavo. Esta es una novela que proviene y que representa, bajo mi punto de vista, la postmodernidad que nos toca vivir. Por eso se nota la sombra de los videojuegos, como muy bien has visto en esa referencia a Maniac Mansion, a la novela pulp y los juegos de rol, sobre todo los más irreverentes, como el Paranoia de Steve Jackson.

Yo además añadiría la literatura imaginativa de Alfred Jarry, la mezcla de estilos de Tim Powers, la sátira científica de Karel Kapek y los hermanos Strugatsky, las obras de fantasía y policiacas de Eduardo Mendoza, además del ya citado Pynchon, al que admiro mucho.

A pesar de ello, no estoy seguro de que una adaptación funcionara. Creo que el estilo de mi obra se ajusta muy poco a representaciones no literarias. En todo caso me has pedido que elija, así que vamos a jugar: yo me inclinaría por una película dirigida por Gonzalo Suárez. Sólo este magnífico realizador asturiano, que además anda sobrado de obras fantásticas y de serie negra, podría imprimir a una obra el estilo de tierna extravagancia que he querido darle a Alfas y Omegas. Se da la casualidad de que Suárez ejerce también de periodista y escritor, y entiende como muy pocos la labor de adaptación literaria al cine. Si él hiciera algo con el humor de Aoom y la profundidad de Remando al viento, sentiría que me ha tocado la lotería.

Como segunda opción, no rechazaría un videojuego realizado por Ron Gilbert, el padre del Secret of Monkey Island, pero me temo que ahora los videojuegos siguen una tendencia muy diferente a la que yo conocí cuando jugaba a ellos.

Ya hemos hablado de Malaquías, de los personajes… ahora toca que nos cuentes algo de ti. Dices en tu página web que “tratas de escribir 500 palabras al día”; no puedo evitar recordar lo que recomendaba Ray Bradbury, escribir como ejercicio al menos un relato al día. ¿Cómo es tu rutina como escritor? ¿Cuándo comenzaste en el mundillo, qué te movió a hacerlo? Y un poco de promoción adicional, que nunca viene mal: ¿cuál o cuáles de entre tus relatos (que vemos que publicas habitualmente en revistas como Próxima) nos recomendarías leer para conocerte un poco más como creador?

Trato de escribir a diario, sí. A menudo pienso que no lo suficiente, aunque también resulta saludable quedarse con ganas de continuar otro día. Es aconsejable hacerlo, aunque no te sientas muy inspirado un día y escuches cantos de sirena de muchas otras cosas para pasar el rato. Nunca se sabe cuándo puede surgir una buena frase. Por otro lado, me siento escritor incluso cuando no escribo, y creo que al leer también realizo un trabajo de escritura.

Una parte del trabajo de un autor es leer mucho, y tengo la fortuna de disponer de tiempo para enterrar mi nariz en un libro cada día. En otra época devoraba toda la literatura fantástica y de ciencia ficción que caía en mis manos. Ahora me dedico a los clásicos: Platón, Sófocles, Virgilio, Shakespeare, Cervantes, Milton, Gérard de Nerval o Jane Austen. Los clásicos son muy gratos de leer y te acompañan y te enseñan cosas nuevas cuando vuelves a ellos.

Has mencionado a Bradbury. Otro de los consejos de este fantástico autor era leer poesía, pues activa músculos creativos del cerebro que ningún otro género consigue. He leído bastante a Whitman, a Paul Valery, a Keats, a Lord Tennyson o a William Blake, y corroboro lo que dice Bradbury. Emily Dickinson no tiene parangón con ningún otro estilo, género de obra o autor de este mundo. Es muy difícil alejarte de la poesía una vez entras en ella, casi tanto como explicar el porqué de su importancia. Además, los poetas suelen ser la gente que mejor escribe en prosa, un efecto que no se da a la inversa. Pido disculpas al paciente lector por extenderme en este tema, pero no entiendo la literatura ni la vida sin leer.

Mi trayectoria literaria ha seguido un curso muy natural. Empecé a escribir de niño. Sin duda me lo inculcaron mis padres, que quizá sin darse cuenta ni obligarme a nada, predicaron con su ejemplo, porque me mostraron cómo vivir a través de la literatura. La respuesta más corta a qué me impulsó a escribir sería “porque me gusta y me lo paso bien”, y bastaría con ella. Como hay espacio para extenderme más, diré que se escribe como vía de conocimiento, de uno mismo, del mundo y de los otros. Y para aprender a organizar tu cabeza y convivir con el propio silencio cuando uno está solo. Una tercera razón es que se escribe para devolver a tus autores favoritos todo lo que te dieron. Mantienes así un fructífero diálogo con fantasmas.

Publiqué mis primeros relatos en revistas de ciencia ficción. Me animó a ello haber ganado un certamen, y la posibilidad de acceso a revistas digitales de todo el mundo gracias a internet. Si no hubieran existido estos dos factores hubiera escrito igual, pero el hecho de que ambos conlleven exigencias de estilo, formato y sobre todo, de plazos, me animó a comportarme como un profesional aunque no lo fuera. Me volví metódico y disciplinado, y de pronto me vi con un buen número de relatos en el cajón y con la capacidad de escribir una novela como Alfas y Omegas.

Me siento muy satisfecho de mi relato publicado en Próxima. Sólo se puede definir como un acto valiente, o romántico, lo de resistir con el formato papel, y Laura, su responsable, es una editora sensacional y llena de energía.

Recomendaría probar con mis cuentos de Futuroscopias. Me parece la mejor revista española de este género, muy bellamente diseñada. Creo que en ellos alcancé la madurez como autor. Ricardo, su editor, vive su trabajo con total dedicación y exigencia, y procura sacar lo mejor de cada persona que pasa por Futuroscopias.

Alfas y Omegas no es la única de tus obras en las que vemos crossovers originales. No hay más que echar un vistazo a la sinopsis de tus historias para advertir lo mucho que te gustan las ucronías, colocar a personajes improbables en lugares imposibles. ¿Con qué te gustaría experimentar en un futuro en esta línea? ¿Quizás con alguna temática nueva, algún tour de force arriesgado?

Tienes razón en que me gustan los crossovers, o más bien que me cuesta encasillar mis relatos en compartimentos estancos. Siempre sospecho de todo lo que se ajuste con demasiado rigor a estándares estrictos, porque la vida, simplemente, no funciona así.

Me gustaría profundizar en formas distintas de abordar el mito y la fantasía. Más líricas, quizá. Por otro lado, la preocupante situación de nuestra sociedad me apremia a escribir con urgencia, a recoger algún testimonio acerca de ello, de una manera más documental. Si pudiera combinar ambas cosas sin que nada chirriara, habría conseguido el tour de force al que aludes. Sea lo que sea tardará en llegar, porque como comentaba antes, intento no repetirme y eso implica pensar mucho lo que se hace.

Un placer, José Luis, y gracias por invitarnos a este rincón de tu mente.

Gracias a ti, Mariela, por haber leído la novela con tanta atención y por tus buenas preguntas.

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Lo frágil, esquirlas virtuales

Mariela González (@Scullywen)

Demasiado a menudo se habla de la evasión y el escapismo con sentido peyorativo, torciendo el gesto, con un ingrediente de disculpa añadido de manera inconsciente si, además, estamos atribuyéndolos a nosotros mismos. Pero no podemos cerrar los ojos ante la necesidad de estas vías de escape, que nunca se han conseguido dinamitar y que hoy en día se hacen más perentorias si cabe. Necesitamos traspasar fronteras. Necesitamos tener un pie dentro y otro fuera, dejar que nuestra mente desconecte y divague; que cambien nuestras prioridades aunque sea durante un rato, enfundados en otras ropas y otras vidas. Lo realmente problemático, lo difícil, viene cuando las fronteras empiezan a difuminarse…

PortadaLoFragilwebEl punto de partida de la primera novela de Álvaro Aparicio, Lo frágil, se encuentra precisamente ahí, en esa línea divisoria quebradiza, que tan fácilmente se puede diluir sin que nos demos cuenta. Aunque no sólo frágiles son las fronteras, sino también los hilos que atan al mundo “real” a los personajes de la obra, cada uno desestructurado y descentrado a su manera. El nexo común entre casi todos ellos es Angelwatch, un mmorpg ficticio; un juego de rol online situado en un mundo persistente, para quienes no están familiarizados con el término. Una de esas realidades virtuales que sobrepasan el marco de código con que son creadas y se revelan como entes vivos, moldeables, que respiran y se mueven animadas por los códigos morales y de conducta de sus jugadores. Es perfectamente reconocible como un trasunto de World of Warcraft, por citar sólo el nombre más conocido, y es que Aparicio no es para nada un profano en la materia ni un “explorador” que se haya tenido que documentar de forma exhaustiva para recrear su mundo. Algo muy de agradecer, y que otorga a Lo frágil un cariz de credibilidad superior al de otras obras, es que su autor conozca de primera mano, por propia experiencia como jugador, la realidad que toma como referencia.

El protagonista es Asier, un chaval de dieciséis años hastiado de una vida que se reparte entre el instituto y un hogar que se resquebraja desde el primer momento en que lo vemos: el repentino azote del desempleo paterno comienza a hacer mella en esas fisuras, invisibles hasta entonces, que recorren un matrimonio ya agotado. Una hermana mayor de personalidad endeble que se ampara en un novio con más aire en la cabeza que materia gris, una madre absorta y egoísta, un padre que se debate entre la necesidad de exteriorizar su afecto y la obligación, tantas veces entendida como algo contrario, de mostrarse férreo y estoico. Todos huyen, a su manera, ya sea a través de la ensoñación o del propio espacio físico, pero nosotros seguiremos la trayectoria de Asier y su oasis particular en Angelwatch. Un mundo con sus propias reglas pero suficientemente reconocible en lo relativo a las relaciones humanas como para convertirse en sustituto de ese suelo firme y esos vínculos de amistad que no encuentra en ningún otro lugar. Cualquier jugador de un mmorpg reconocerá muchas de las actitudes, de las conversaciones, de las opiniones y dilemas que expresan los personajes de la novela: empezando por el propio Asier (o Zidéh, nombre que adopta su personaje), que no puede evitar contemplarlo todo desde la ingenuidad de su edad entremezclada con la angustiosa búsqueda de un asidero, y concluyendo con su cínico compañero Báfo, muy consciente de la obra de teatro en que participa y de las carencias personales que el juego colma, pero que en última instancia se resiste a romper esa campana de cristal con la que se protege su amigo contagiándole de su nihilismo. Entre ambos se sucede todo un escaparate de personalidades, egos, deseos sublimados y frustraciones desahogadas, traspasadas del mundo real al online en una confluencia entre personas reales y avatares en la que no nos será posible (ni necesario) distinguir dónde acaba una y comienza el otro.  Algo endémico y ya inseparable de nuestra existencia virtual, perfectamente plasmado en la novela con una estructura muy orgánica. La separación entre mundos no se plantea de manera brusca, no hay rupturas artificiales que separen la narración del mundo real y la del online; como no podía ser de otro modo, ambos oscilan como un péndulo, entrecruzándose y retroalimentándose, siendo imposible entender al uno sin el otro a lo largo de la novela.

Mientras que en el juego, Asier se esfuerza por convertirse en garante de los valores morales de su clan, Oneiros, en la vida real comienza a forzar cada vez más los límites de su ética, desde una perspectiva siempre lúcida. El autor no pierde el tiempo en ser complaciente, en justificar las acciones a ultranza para que “perdonemos” a su personaje: como lectores y desde nuestra perspectiva omnisciente, podemos entender qué clase de condicionantes fuerzan a Asier a llevar a cabo determinadas acciones, pero éste es bien consciente de lo inadecuadas que son y lo reprobables que resultan en el mundo real. No así dentro de Angelwatch, claro, en el que trabaja de manera incansable por perpetuar esos pilares de conducta que no sólo sustentan a su hermandad… sino también a él mismo. Los claroscuros éticos son una constante en Lo frágil: lo vemos en los personajes, en la obsesión megalómana por imponer su visión del mundo de algunos de ellos; en las propias tripas del juego, guiadas por la única meta de exprimir económicamente a los jugadores. Contradicciones y paradojas que a veces nos hacen reír por lo absurdas que parecen… pero que sabemos que es lo mismo que nos topamos en nuestro día a día, dentro y fuera de la pantalla.

Si hay que quedarse con un acierto de Lo frágil de entre los muchos que plantea, sin duda es ése: en nuestro mundo actual, en el que cualquiera hemos sido usuarios de alguna comunidad virtual, de un microcosmos online con sus reglas, no es nada habitual encontrar novelas que exploren esa realidad que no es ya de segunda categoría y además lo hagan con tanta credibilidad. Se trata de un universo tangible y relevante, que configura nuestras relaciones humanas más allá de lo que se desarrolla tras la pantalla, y que merece reflexiones cada vez más profundas (por suerte, el ámbito académico ha empezado a darse cuenta de esto, aunque no así tanto el cultural). Una realidad que ocupa incontables horas para muchas personas y cuya utilidad no puede demonizarse, pero tampoco convertirse en una válvula de escape a la desesperada. Desde sus páginas, Lo frágil nos propone una ventana excelente para contemplar ambas caras del espejo.

Lo frágil se encuentra disponible actualmente a través de Amazon.

Entrevista con Álvaro Aparicio:

“Escribir es callo, y lo importante es mantener viva la ilusión por crear y comunicar”

Alvaro AparicioHaznos una breve semblanza tuya como autor. No hay más que echar un vistazo a la novela para darnos cuenta de que eres un lector irredento, ¿pero cuándo te picó el gusanillo de pasar al otro lado y plasmar tus propias historias en papel?

Más que picarme, me atravesó el pecho cuál apéndice zerg. Sin embargo, pese a ser un apasionado por la literatura, considero que mi inicio en la lectura fue algo tardío, entre los trece y catorce años, a través de Silverberg, Bradbury, Farmer, Lovecraft y Tolkien, por mencionar unos pocos, siempre por iniciativa materna. El paso de la lectura a la escritura, en cambio, fue un proceso rápido y atropellado, mezcla de catarsis y anhelo por encontrar un lenguaje “domable” para desatar mis caprichos creativos. Aún recuerdo mi primer relato breve basado en la agonía de un caballero en un campo de batalla arrasado, al mejor estilo Kurosawa… No me cuestioné absolutamente ningún detalle en el proceso creativo, ni siquiera que utilizase una especie de neolengua troncada genealógicamente con lo que luego conoceríamos como “hoyganés”. Quería crear pequeños mundos compuestos por un momento; y luego, si se terciaba, vincularlos a un mismo universo. Había mucho afán esteticista, tanto así que lo demás, salvo el final, no me preocupaba en absoluto. Con el tiempo, sobre todo gracias a las críticas más encarnizadas, y también con el favor de los que te guían en la lectura arrojándote nombres de autores capaces de cambiar tu visión entera –Dostoievsky, Marechal, Bukowski, Cortázar–, fui paulatinamente preocupándome por todos los detalles que conforman una historia. Pero soy de los que opinan que no existe “evolución” como tal, sino madurez: feliz y dolorosa. Adquieres experiencia, y a veces pierdes un pelín de esa magia desacomplejada y arrebatadora más propia de un chaval; otras veces, te sorprendes con la capacidad de ensamblar situaciones con una meticulosidad, capa sobre capa, pincelada tras pincelada, más propia de un relojero, algo que contrasta fuertemente con mi “yo” de hace diez años, que se arrancaba sin apenas trazar una línea en alguna dirección. Escribir es callo, y lo importante es mantener viva la ilusión por crear y comunicar. Es lo único que sustenta el propósito de la literatura.

¿En qué géneros literarios te sientes más cómodo hasta ahora, y cuáles te gustaría explorar?

La literatura me captó porque soy creativo por definición. Antes de escribir, me tiraba madrugadas enteras creando niveles para Doom, por poner un ejemplo. Con esto quiero decir que no me considero un autor atado a ningún género: soy curioso, y como curioso que soy, los juguetes están para desmantelarlos. De hecho, considero que las grandes obras se caracterizan por emborronar la barrera del “género” y convertirse en un exponente de literatura universal, mezclándolo todo sin distinción. ¿Podría funcionar una trama romántica en pleno apocalipsis zombi? Podría. El reto es hacerlo bien. Sobre qué me gustaría explorar, creo que tarde o temprano acabaré tocando todos los extremos cual pelota de ping- pong.

¿Cómo te definirías, en tres palabras, como escritor?

Directo. Festivo. Multicapas. Buen amigo, mejor persona. El que avisa no es traidor. Van dos y se cae el del medio. Tengo problemas con la autoridad. ¿Eran 3?

La relación entre el mundo del videojuego y el de la literatura no parece demasiado trabajada todavía, no al menos de la manera simbiótica que planteas en tu novela. ¿Tienes alguna obra de referencia en este sentido, que trate esa dualidad entre mundos, esa confluencia de fronteras? Y más allá de la literatura, ¿alguna que quieras citar en cine, televisión…?

Lo frágil nació tras un intenso período de bloqueo. Quería escribir sobre algo que me inspirase bellos parajes, pero tuviera la suciedad del roce humano, contemporáneo. Una noche leí una noticia en la que unos rusos se liaban a tortas por culpa de un conflicto originado en un videojuego online. No recuerdo la fuente ni la noticia en sí misma, lo único que sé es que pensé: si está ocurriendo, ¿por qué no escribirlo? Además, estaba en pleno apogeo enfermizo en World of Warcraft. Si la frontera de la virtualidad, tan supuestamente blindada, acarrea disputas de esta índole a la realidad, ¿por qué no representarlo a mi manera? Soy consciente de que el engarce narrativo entre capítulos y mundos que presenta Lo frágil no es original en absoluto, sin embargo, a falta de una Wikipedia que me diga cómo se llama en verdad esta estructura, yo la he llamado: doble hélice. Es meterte en el código genético de la novela y ponerte a repartir machetazos para que las esquinas sean curvas y todo gire en una misma dirección. Que el hilo conductor de la historia avance de forma alterna y simultánea en la realidad y en la virtualidad, que las voces sean las mismas, pero las circunstancias presenten “esa” variable que hizo tan atractiva abordar su escritura en su día. Quizá Kundera sea mi principal referencia en cuanto a la forma de gestionar los capítulos. Breve, extenso. Da igual. A veces se tiende a respetar una proporcionalidad visual en detrimento de la calidad de la información, y eso acaba resintiendo la narrativa. Cuando leo a Martin haciendo malabares entre personajes que caminan y caminan y caminan y capítulos que no van a ninguna parte, me pregunto con qué disposición afrontará el hombre semejante reto. Yo si no tengo claro el destino y el propósito –siempre a nuevos rumbos, incluso dentro de una misma historia–, me desinflo antes de situarme sobre la línea de salida.

Es interesante la dicotomía que planteas al hablar de los mmorpg: por un lado los muestras como un refugio frente un mundo exterior que se desmorona, donde muchas personas sólo encuentran el vacío y el silencio; y por otro, como una caja de resonancia de vicios, defectos y soberbias. ¿Crees que se pueden encauzar hacia un término medio, de forma que cumplan una función social? ¿Te atreverías a darnos tu opinión crítica y decirnos hacia qué lado de la balanza crees que se inclina ahora mismo ese género?

La respuesta es difícil. Los MMO en general, por su propia naturaleza, originan conductas muy parecidas a las que provocaron los tamagotchis en su BOOM noventero. Dependencia, distracción, irritación… A pesar de conocer el online desde el mítico Última Online, lo cierto es que no me considero apto para definir el punto intermedio. De hecho, diría que no hay beneficio ninguno en los MMO. ¿La Coca Cola es buena? Vamos a dejarlo en que no es mala en grandes cantidades, como no lo es nada que no se transforme en un vicio absurdo. El gran problema de los MMO, sin embargo, estriba no ya en los juegos en sí –de aparente inocencia–, sino en la fauna que busca como cangrejos ermitaños crear un “espacio de poder” donde conseguir ser lo que no son. Y esto es así, porque incluso sin necesidad de MMO, te das un garbeo por cualquier foro un poco turbio y puedes cruzarte con opiniones cavernarias y demenciales dichas con el único objetivo de provocar. Trasládalo a las relaciones de un videojuego online y ya tienes el lío montado.

Mientras uno tenga claro que lo que hace es un entretenimiento, que la interacción es edificante, pero allá afuera también hay un mundo, y que el abandono de las responsabilidades (y percatarse de ello) es un indicativo de que hay que bajar un par de marchas, se tendrá el gobierno de lo que se hace. En el momento que la procrastinación –¡presente!– y la frivolización absoluta de todo lo que hacemos se convierten en norma, mal.

Sobre el género en sí mismo, diría que los desarrolladores son conscientes de este factor y de que el público ha madurado, adquirido responsabilidades, y no tiene tiempo para acumular 40 cristales abisales y pagar el billete a Naxxramas. Se “casualizan”, como suele decirse. Al menos por la parte que me toca, no me afecta; después de World of Warcraft no está entre mis planes inmediatos tocar otro MMO. Y cuando me afectó, lo percibí como un cambio coherente con lo que pedía el gran público. En cualquier caso, las diferencias entre el jugador acérrimo y el jugador casual seguían ahí. El verdadero problema viene cuando las distancias se acortan a golpe de billete. Pero también hay modelos F2P muy solventes… Vamos a dejarlo en que cada MMO es un mundo, y que ni siquiera el hecho de ser una gran franquicia como Star Wars y tener a Bioware detrás te salva de pegarte la hostia del siglo.

¿Hay algo de biográfico, de experiencias personales en la novela? ¿La recreación de tus personajes parte de tu conocimiento del mundo del videojuego en exclusiva o quizás de personas reales con las que te has topado, ya sea en la vida real o como jugador?

La novela está jaspeada de experiencias personales. De hecho, por A o por B, todos los personajes tienen su origen en la población de los servidores que alojaron “mi segunda vida” en World of Warcraft. No quiero entrar mucho en detalles, más que nada porque no me apetece tener que comprarme guantes de látex y mascarillas en cantidades abundantes para abrir el correo, no vaya a ser que lo siguiente sea una nada graciosa sorpresa en forma de ántrax. La experiencia determinante, sin embargo, y por inconexo que pueda parecer, provino de mi primer contacto con The Elders Scrolls: Oblivion. Ahora es cuando una horda de integristas religiosos suelta que Morrowind es mejor. Vale, pero la primera vez que pillé un caballo para salir de la Ciudad Imperial, flipé; y eso fue lo que quise trasladar a nivel estético y sensorial al mundo fantástico de Lo frágil. Sensación de maravilla, de magnitud, de que todo está vivo. Obviamente, sólo es inspiración… Perturbadora inspiración, tanto así que la referencia musical con la que finaliza la novela está directamente relacionada con la impresionante obra de Jeremy Soule. Para que la adicción al juego estuviera justificada a nivel literario, tenía que convertirlo en algo arrebatadoramente bello. Creo que lo he conseguido, y no hubiera sido posible sin el chorreo de personajes y experiencias audiovisuales que pavimentaron mi concepción de un alma entre dos mundos. Una especie de triste caminante planar. No sé si he contestado tu pregunta, pero quiero que sepas que me caes bien.

Lo frágil es todo un crisol de referentes culturales… y subculturales: encontramos guiños a juegos de rol, de cartas, cine, televisión… ¿Te planteas centrar próximas obras en otros ámbitos del mundillo geek? Quizás podrías ahondar un poco en cierto grupo de jugadores de rol que aparece en la novela… y que parece para echarle de comer aparte.

Soy de culo inquieto, yendo y viniendo sobre proyectos abandonados que reciclo y reformo, o movido por nuevas inquietudes, como podría ser la visión de una España que no consigue salir de la crisis a quince años vista… No es ciencia ficción, pero se acercaría peligrosamente al terror. Los temas geek me sobrevuelan de forma similar. De hecho, tengo en la bruma de las ideas variables el novelizar el Kickstarter de un estudio de desarrollo de videojuegos independientes. La proyección, el paso a paso, la gestión, los escollos técnicos, los dilemas creativos… La formación del juego con las encrucijadas personales de los implicados de por medio. También me planteé poco después de finalizar la escritura de Lo frágil, y tras el resurgimiento de los e-sports, hablar sobre la “vida y obra” de un jugador profesional… El grupo de frikis roleros que aparece en la novela, aviso, fue un arrebato de espontaneidad. No sé si me vería capacitado para sostener en el tiempo semejante delirio. Pero sería fantástico. Desde luego, es el tipo de detalle que me encanta introducir en mis novelas.