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Los autores de Grimorio 13, la antología de fantasía oscura española

Antología GRIMORIO 13

Si hay algo de lo que nos sentimos orgullosos en Carlinga Ediciones, es de los autores de los que nos rodeamos. Y en esta antología de fantasía oscura no podía ser menos. Hemos tenido la suerte de contar con 13 promesas de la literatura española, que han aportado relatos fascinantes, embriagadores y cautivadores.

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Entrevista a Mariela González

Mariela González, entrevista. Heredero del Invierno

Hasta ahora, con cada publicación que hemos hecho en Carlinga, nuestra compañera Mariela González (@Scullywen) realizaba una entrevista al autor de la obra. Sin embargo, en este caso, le hemos cedido el testigo a José Luis Carrasco, autor de Alfas y Omegas. Que también ha realizado nuestra reseña especial sobre la obra: Heredero del Invierno, la épica de la revelación.

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Entrevista conjunta: Agatha Grey y José Luis Carrasco nos hablan de Celsius232

Para cerrar nuestro capítulo dedicado a Celsius232, hemos querido ceder la palabra a dos invitados que han tenido especial relación con el evento. Por un lado tenemos a Agatha Grey, escritora alicantina ganadora del concurso literario H.P. Lovecraft, organizado por el festival, con su relato Deseo de Juventud (publicado en La Nueva España y que podéis leer en este enlace. Y por otro uno de nuestros autores, José Luis Carrasco, que como bien sabéis presentó su libro Alfas y Omegas en él. Hemos realizado una entrevista conjunta con ambos que esperamos que os sirva para conocerlos mejor, ¡y para aumentar vuestras ganas de visitar Celsius232 el año que viene!

Celsius232-2014

¿Es vuestra primera vez en el Celsius, ya sea como creadores o como visitantes? ¿Qué aspectos destacaríais del festival en relación con otros de nuestro país, por qué creéis que se distingue especialmente?

Agatha: Este año me he estrenado como autora y visitante, así que ha sido una “primera experiencia doble” muy especial. Para mi sorpresa, me he encontrado con una organización y un elenco de autores que exceden con creces las expectativas de cualquier visitante. Imposible aburrirse con la cantidad y calidad de las actividades programadas, que tienen lugar en el centro histórico de Avilés en un ambiente muy distendido, ameno y familiar. Sin duda, un evento “mágico” para los enamorados del género fantástico.

José Luis: He acudido al Celsius los tres años que lleva de andadura. Los dos primeros lo hice como visitante, este último en presentación de Alfas y Omegas. No he estado en muchos festivales literarios, pero sí conozco a gente que ha ido a unos cuantos. Por la impresión que me formo, la mayoría de estos eventos tienen lugar en espacios cerrados: hoteles, centros para convenciones, etcétera. El Celsius, al igual que la Semana Negra, otro festival de espíritu parecido, sucede al aire libre y en unas condiciones muy agradables: en el casco viejo de Avilés, en un espacio diáfano y peatonal.

Además, el Celsius tiene unas dimensiones reducidas que lo hacen muy accesible y favorecen el contacto humano: no hace falta correr una maratón para asistir a una entrevista ni emplear varias horas en ver los puestos, que por cierto son todos de venta de libros, y no de comida o alcohol. Y como guinda del pastel, no cobran entrada. El Celsius resulta muy abierto a cualquier público, muy poco invasivo, y por lo que me cuentan, los vecinos de Avilés lo reciben bastante bien.

¿Qué importancia tiene para un autor novel, en vuestra opinión y experiencia, el acudir a un festival y entablar contactos? ¿Creéis que ese perfil del escritor bohemio, encerrado en sus cuatro paredes y entregado a su mundo, debería ser ya algo condenado al pasado?

Foto_Agatha Grey 1
Agatha Grey

Agatha: Asistir al festival formando una pequeña parte del programa ha sido todo un regalo. Conocer a otros autores y profesionales del mundo literario siempre puede dar frutos interesantes en un futuro. En ese sentido, creo que el Celsius es una gran oportunidad para darse a conocer que no se debe desaprovechar. Si me hubiese quedado en casa adoptando el “perfil de escritor bohemio” no habría tenido la oportunidad de hacer esta entrevista, por ejemplo.

José Luis: Para promocionar un libro siempre ayuda pasear por un festival y conocer gente, pero no recomendaría hacerlo con vistas a fomentar una carrera profesional. El mundo de la literatura es muy complejo y nunca se sabe a través de qué medio se van a publicar tus obras. Personalmente, creo que es mejor visitarlos y dejarse llevar. El Celsius está lleno de organizadores, novelistas y libreros encantadores. Es posible que hagas amigos para toda la vida, o que al menos pases muy buenos ratos. Si luego surge una posibilidad, bienvenida sea, pero yo nunca iría con eso por delante.

En cuanto a la segunda pregunta, escribir es un asunto muy solitario. No solo por las condiciones del trabajo sino porque uno necesita un espacio propio donde reflexionar y, si la cosa va bien, encontrar alguna idea que merezca ponerse en un párrafo. Siempre habrá autores privados, o tímidos. No me parece mal. Lo importante de un autor son sus obras. Es lo que permanece. Lo que los escritores expliquemos sobre ellas no tiene más trascendencia que las conclusiones que extraerán los lectores, porque la obra les pertenece a ellos. Tiene que ser así, si no, el libro no funcionaría. Lo cual no quita para que las presentaciones de una novela sean muy interesantes, y lo dice alguien que ha ido como fan a unas cuantas.

Seguro que la asistencia al Celsius 232 ha supuesto una inyección de motivación para vosotros, cada uno a su manera. Contadnos un poco si es así: ¿tenéis en mente nuevos proyectos (¡todo lo que no sea confidencial, claro!), algo que os haya motivado a experimentar nuevas ideas, alguna persona que os haya inspirado?

Agatha: Nunca mejor dicho. Que mi relato: Deseo de Juventud haya sido premiado es sin duda un reconocimiento que me ha animado a seguir escribiendo. En estos momentos estoy planificando con mucha ilusión un relato steampunk, y más adelante me gustaría animarme a escribir cuentos y alguna novela de corte fantástico.

Encontré muy inspirador el encuentro con Brandon Sanderson. El prolífico y joven autor nos deleitó con frases del estilo “si tus historias pueden ser increíbles, por qué no hacerlas todavía más increíbles” o “para que un libro sea bueno, no basta con una buena idea, se necesitan muchas buenas ideas”. Y para los que estuvieron allí: sí, yo fui la que le pregunté por los tres asientos vacíos de la primera fila (refiriéndome a ellos como si estuvieran ocupados por los tres “aspectos” principales de su relato corto Legión) y, a cambio, me llevé una camiseta (y la información de que ya estaba escrita la segunda parte del relato).

José Luis: No estoy seguro de si alguna de mis experiencias en el Celsius servirá de base para algún libro. Tengo algunas ideas para un nuevo proyecto, pero en un estado muy embrionario. En todo caso, sí es cierto que uno sale del Celsius contagiado de entusiasmo por la literatura y de nuevas energías para volver a ponerse frente al teclado. Que no es poco.

Hay que decir que Avilés es una ciudad sobrada de atractivos. Las callejuelas de su casco viejo son dignas de un buen paseo para perderse. El edificio del Centro Niemeyer es cuanto menos pintoresco. Además, a la vez que el Celsius se celebra a lo largo de la ría el Festival de la Mar, en el que se puede subir a un buque-escuela portugués. Cualquiera que desee ambientar su cuento o novela en alta mar no debería dejar de acercarse y curiosear por sus camarotes. Quizá el año que viene esté ahí de nuevo.

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José Luis Carrasco

¿Qué autor nacional o internacional os gustaría ver en futuras ediciones?

Agatha: Sería genial que repitiera el gran cuarteto de este año: Tim Powers, Brandon Sanderson, Patrick Rothfuss y Joe Abercrombie y que se animaran Neil Gaiman, Tad Williams, R.A Salvatore, Robin Hobb o repitiera George R.R. Martin, con quien se estrenó la primera edición del festival. Hay también muchos autores nacionales con los que espero encontrarme en próximas ediciones, como Concepción Perea, Emilio Bueso, quien también ha sido uno de los protagonistas de este año, Victoria Álvarez, Carolina Lozano o Jesús Cañadas, por nombrar a algunos. La lista es muy larga. Hay mucho talento en nuestro país.

José Luis: Yo pediría la asistencia de las grandes glorias del cyberpunk: Neal Stephenson, Bruce Gilbert o William Gibson. Este género literario me produjo una fuerte impresión cuando lo descubrí de niño. Aunque ya no se practique mucho, su estética ha influido en otras artes, y su visión de las relaciones entre sociedad y tecnología sigue siendo muy actual.

Del panorama español me gustaría ver a Joan Manuel Gisbert. Su obra El misterio de la isla de Tökland fue de lo primero que leí por un autor nacional, y lo he releído más de una vez, siempre con mucho gusto.

¿Cuál ha sido vuestro mayor descubrimiento en el festival en lo referente a autores, novelas..? ¿Os lleváis nuevas lecturas bajo el brazo? ¿Algo que nos recomendéis?

Agatha: No podría nombrarte a nadie en concreto. Me llevé dos bolsas de mano de viaje vacías que han vuelto llenas de libros firmados por sus autores. Para aquellos a los que nos gusta leer y disfrutamos comprando libros, el festival de Avilés ha sido como estar en el paraíso. He vuelto con una muy buena impresión de todos los autores que han presentado sus obras.

A quien todavía no he leído, pero de quien ya tengo todos sus libros firmados en la estantería, es a Joe Abercrombie. Me encantó su presentación, magistralmente interpretada por Patrick Rothfuss. Y a quien, sin duda alguna, os recomiendo es a Brandon Sanderson, un verdadero genio de la literatura fantástica actual.

José Luis: He comprado los últimos libros de autores que ya conocía, como Jeffrey Brown o José Antonio Cotrina, muy recomendables ambos. Tengo que mencionar aquí a los responsables de los puestos de Noveno Arte y Bosque Mitago, que cada año atienden al público con grandísima simpatía. Siempre que vuelvo al Celsius busco sus puestos para hablar con ellos.

También he tenido la suerte de encontrar algo nuevo: una editorial de Gijón llamada Satori, dedicada a la gran aventura de traducir y difundir en nuestro país la literatura japonesa. Abarcan autores desde la Edad Media y se dedican a la ficción y al ensayo. Tienen de todo: aventuras, samuráis, poesía, cuentos fantásticos, mitología… Me costó un buen rato escoger solo dos libros que comprar, pero creo que cualquiera de su catálogo hubiera sido una buena elección.

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Celsius 232, el gran festival del fantástico español

Los aficionados veteranos del fantástico en España siempre hemos mirado con cierta envidia esas convenciones que se celebran fuera, especialmente en los países anglosajones, suspirando por algo similar. No es que no podamos quejar de Hispacones o reuniones anuales de distintas asociaciones, que proliferan con un entusiasmo fuera de toda duda… pero durante mucho tiempo hemos sentido que nos faltaba algo, que todavía existía a un hueco por llenar. La sensación de marginalidad del fantástico en este país cuna de Don Quijote no se ha superado todavía ni siquiera gracias a los grandes nombres de la literatura juvenil o a quienes juegan en terreno híbrido, en ese slipstream que “tranquiliza” las mentes de los que prefieren leer sobre “futuros distópicos” y no sobre “ciencia ficción”.

Diatribas aparte, hace un par de años nació en la localidad asturiana de Avilés un festival con la intención, tímida al principio, de llenar precisamente ese hueco y reivindicar la presencia del género a nivel global: Celsius 232, nombre escogido para homenajear a Bradbury, quien nos enseñó a qué temperatura no debemos calentar nunca nuestros libros si no queremos verlos arder. Su deseo era el de aunar la presencia de escritores nacionales, a los que en el fondo nunca nos cansamos de ver, con la de otros nombres de prestigio internacional. Decimos que comenzó tímidamente, pero eso no significa que estuviera exento de ambición: si hacemos un poco de arqueología nos encontramos con estas palabras de una de las responsables del primer encuentro en las que manifestaba abiertamente, ya en aquellos primeros pasos, su deseo de que Celsius 232 fuera “el primer encuentro del fantástico en Europa”. Experiencia no faltaba a aquel recién nacido comité organizador, está claro, después de venir del otro gran encuentro en español, la Semana Negra de Gijón; ni tampoco reclamo para los aficionados con el ínclito George R.R. Martin presente entre otras decenas de invitados.

El premio Minotauro, la Asturcon… no fueron pocos los atractivos de aquella edición ya lejana en el tiempo que presagiaban que no iba a ser flor de un día. Y efectivamente, la semilla plantada dio su fruto… y menudo fruto. De repente, sin apenas habernos dado cuenta, estamos ante un árbol ya crecido, robusto, que no tiene pinta de mermar. En 2014, apenas un par de años después, nos encontramos con un festival consolidado capaz de atraer a autores de auténtico peso actual y de convertirse en una cita de la que resulta difícil leer nada negativo en Internet. Y es que, quizás a causa del tradicional “maltrato” que mencionábamos al principio, parece que el aficionado a la literatura fantástica es infatigable en su entusiasmo. Capaz de desplazarse a una pequeña localidad de apenas 8000 habitantes y de hacer colas en pos de una firma que no deberían envidiar a las de cualquier autor que acumula pilas de libros en el centro comercial de turno.

Y sobre todo, tremendamente agradecido de poder sumergirse durante unos días (en esta ocasión del 30 de julio al 2 de agosto) en un microcosmos donde creadores y lectores campan a sus anchas; donde, además, otras parcelas del “submundo” fantástico (videojuegos, exhibiciones de esgrima…) se muestran sin tapujos como aderezo. Donde, por una vez, no hay necesidad de esconderse o de pedir permiso para asomarse entre las filas de “lo comercial”. Las mejores esencias se venden en frascos pequeños, nos han dicho muy a menudo, y el Celsius 232 es una muestra evidente de ello. No necesitamos convenciones multitudinarias, nada de grandilocuencia o fanfarria; sólo esta cercanía, esta espontaneidad capaz de fructificar en el deseo  de nuevas obras que leer, nuevos mundos que explorar.

Hay tantas crónicas de primera mano que nosotros no vamos a repetir todo lo que ya se ha comentado: os recomendamos que no dejéis de echar un ojo a las siempre interesantes palabras de Tim Powers Brandon Sanderson, o de asistir al pulso entre este último, Joe Abercrombie y Patrick Rothfuss por defender a su personaje del fantástico favorito, entre otros muchos temas. La mesa redonda que reunió a estos tres autores, sin duda el punto fuerte del festival (no les llamaban “los tres tenores” en vano), es un acontecimiento irrepetible; una evidencia abrumadora de cómo el Celsius 232 no tiene ya nada que envidiar a ningún otro evento del sector fuera de nuestras fronteras. Y las anécdotas divertidas no dejaron de suceder: la más sonada, las tribulaciones del pobre Abercrombie para llegar desde Santa Fe (EE.UU.) hasta Avilés, con retrasos de vuelos, pérdidas de maletas y demás. El bueno de Rothfuss asumió el panel que Abercrombie tenía asignado y al que no pudo llegar: en lugar de asimilarlo a su propio panel, que tenía lugar a continuación, lo dedicó como estaba mandado a hablar de la obra de aquél. Pocas veces, por no decir ninguna, hemos visto un detalle tan curioso y loable de camaradería entre autores… y que dio lugar a otro de los grandes momentos que mejor no os contamos directamente. Preferimos que lo veáis en este vídeo.

No era raro, aseguran los asistentes, estar caminando tranquilamente por los stands o los puestos de venta y cruzarse con algún autor, como un aficionado más; o encontrárselo leyendo o cerveceando en algún bar. Si algo deseamos para el futuro del Celsius 232 no es que cuente cada año con nombres de mayor calado (tampoco nos vamos a quejar de eso, ¿eh?): lo realmente importante, desde nuestro punto de vista, será que sepan mantener el espíritu. Ese ambiente familiar y directo capaz de fomentar el intercambio de momentos y pareceres, sin barreras, entre autor y lector. El sueño de cualquier aficionado, en pocas palabras.

Tenemos una sorpresa para concluir… y es que Carlinga también estuvo allí mostrando sus cartas junto a otras editoriales. Nuestro José Luis Carrasco presentó en el festival Alfas y Omega, así que nadie mejor que él para que nos cuente cómo fue la experiencia; os dejamos aquí abajo con sus palabras (y recordad que si queréis saber algo más de la novela tenemos su crítica y un adelanto en nuestra web).

El festival Celsius 232 participa de una cualidad no exclusiva pero sí muy propia de las tierras asturianas donde se celebra: su inmensa, sincera y despreocupada hospitalidad. Igual que se comparten los vasos de sidra en un chigre o un llagar, se pueden recorrer los puestos de este evento y charlar con los libreros o decir hola a un escritor que se refresca en una terraza. Las diferencias entre todos son muy escasas, y los protocolos, los justos. Cuando un festival sucede al aire libre, es gratuito y se emplaza en el casco viejo de una ciudad tan bella como Avilés, estas cosas pasan. Y tiene otra gran ventaja que guardo para luego.

 Muy puntuales, mi compañera de presentación, Ana Díaz, y yo, nos sentamos en la mesa de la carpa de eventos. Era el primer día del Celsius. Un rato antes Cristina Macía presentaba el festival. Un rato después hablaría Jesús Palacios. Fuimos desplegando micrófonos, botellas de agua, un atril para sostener la portada impresa de Alfas y Omegas y unos marcapáginas que había imprimido para la ocasión. Al fin pude mirar al frente mientras Ana me presentaba, y me di cuenta de que casi todos los asientos estaban ocupados, y no solo por el pequeño grupo de familia y amigos que me acompañaban.

 Esa era la otra gran ventaja que me quedaba por decir. El público del Celsius 232 no es casual. Pasean por el recinto, hacen fotos, y tomarán una cerveza o dos en algún bar de la zona, pero sobre todo vienen, a veces de muy lejos, a ojear los puestos y comprar libros, porque realmente les gusta la literatura. Tanto como para escuchar a un desconocido como yo. Entonces empecé a sentirme nervioso, pero no por miedo a hablar en público o a cometer un error, sino porque me sentía en deuda con aquella gente que con tanta generosidad había decidido sentarse ahí y escucharnos a Ana y a mí hablar de Alfas y Omegas, de libros de fantasía, de “El secreto de la pirámide”, de Philip K. Dick, de humor y terror y muchas otras cosas, sin saber nada de antemano. Sólo por el puro placer, o la curiosidad, de descubrir algo nuevo.

 Me han dicho que la charla salió bien. A mí me pareció que me quedaron muchos temas en el tintero, pero suele decirse que es mejor marcharse de la fiesta antes de tiempo para quedarte con ganas de repetir. Al terminar algunos asistentes se acercaron a la mesa y se marcharon con un marcapáginas de recuerdo. Saludé a una autora y unas editoras que habían estado presentes y el fotógrafo del festival me retrató con la portada del libro. No recuerdo mucho más, salvo una sensación que aún me dura, de gratitud para todos los que pasaron esa media hora con Ana y conmigo, hablando de lo que más nos gusta.